Un paseo por las nubes, fue el panorama de María del Carmen Sánchez Cordero Dávila, secretaria de Gobernación de México desde su arribo al estrado para ver el desfile conmemorativo de la Batalla del 5 de Mayo de 1862. La Secretaría de Gobernación en esta ocasión recibió aplausos y besos a diferencia de los gritos de "asesinos, asesinos" durante la ceremonia luctuoso de la gobernadora Martha Erika Alonso Hidalgo.

La enviada del Presidente Andrés Manuel López Obrador, recibió un fraternal abrazo del gobernador interino Guillermo Pacheco Pulido. Además, Claudia Rivera Vivanco fue a apapacharla, un beso en la mejilla acompañada por una afable sonrisa correspondió a la cortesía de la alcaldesa.

El titular de la Secretaría del Bienestar Rodrigo Abdala Dartigues, el Secretario de Gobernación, Fernando Manzanilla Prieto y el de Seguridad de Manuel Alonso García también saludaron afectuosamente a Sánchez Cordero, quien a cada uno abrazo y con un beso en la mejilla cerró el afectuoso recibimiento.

Pacheco Pulido con la diestra, realizó un movimiento casi imperceptible para que a las 11 horas comenzara el desfile cívico-militar en dónde las fuerzas de México mostraron músculo ante la gritos y aplausos de cientos de personas que observaron a los contingentes de la milicia y de estudiantes de los principales planteles del estado marchar sobre el bulevar 5 de Mayo para conmemorar la proeza alcanzada por el generalísimo Ignacio Zaragoza el 5 de mayo de 1862 al derrotar al poderoso ejército francés.

Y para robar cámaras, el legislador emanado de Juntos Haremos Historia, José Juan Espinosa Torres intentó sacar de sus cabales a Fernando Manzanilla Prieto, ofreciéndole la mano derecha, después de la serie de agravios emitidos al Secretario de Gobernación que respondió el desplante con el rostro adusto.

Así se comenzó a gestar el otro desfile multicolor de quienes ya quieren vivir en el pensamiento y corazón de los poblanos como ese puñado de soldados de — Zaragoza, Tetela de Ocampo y Zacapoaxtla— las sierras Nororiental y Norte militares herederos del Ejército de Oriente que vencieron a la milicia francesa el 5 de Mayo de 1862 en los fuertes de  Loreto y Guadalupe.

La marcha de los zacapoaxtlas y xochiapulcas realizada en la parada cívico-militar este 2019 para conmemorar la gesta heroica de sus de antepasados al plantar cara al mejor ejército de 1862, nuevamente pasó a ser parte esencial de la parada cívico-militar.

Pero en esta edición el Ejército Nacional Mexicano fue más, los largos contingentes con militares de a pie y en tanquetas con armas de grueso calibre a largo de 30 minutos prácticamente eclipsaron a 13 carros alegóricos y a estudiantes de las diferentes escuelas y centros escolares de los diferentes puntos de la ciudad y entidad.

Los militares abrieron el desfile con un par de batallones —uno de banderas y otro de artillería—, posteriormente batallones de zacapoaxtlas, xochiapulcas y de Tetela, después todo un río ‘verde’ dio la impresión de ser interminable.

Bajo el cántico ‘de un día moriremos por la patria’, los acordes retumbaron a lo largo del bulevar 5 de Mayo, mientras la mayoría de los asistentes vitoreaban y adornaban la calle con confeti multicolor.


Pero un matrimonio ochentón que se localizaba en el bulevar 5 de Mayo entre la 4 y 2 Oriente, pícaramente, lanzó un par de gritos: ‘el huachicol a dónde quedó’. Los militares seguramente no escucharon el par de reclamos por los aplausos de la mayoría de espectadores.

Paraguas priistas y gorras barbosistas

Las sombrillas de color rojo adornadas con el nombre del candidato Alberto Jiménez Merino, repartidos antes del  desfile a los espectadores por Lorenzo Rivera Nava, hijo del presidente del Comité Directivo Estatal del PRI Lorenzo Rivera Sosa no pasaron desapercibidas.

Pero las gorras blancas con el nombre de Miguel Barbosa también pasaron lista de asistencia entre los cientos de personas que observaron durante 120 minutos el desfile conmemorativo de la batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862.

Sillas entre 50 y 100 pesos

La renta de sillas para ver el desfile fue un  buen negocio, los precios oscilaron entre 50 a 100 pesos, días atrás el secretario de Gobernación René Sánchez Juárez, aseguró que se desterraría esta práctica.

El costo por silla dependió de la zona; entre más cerca del  Centro de Convenciones y Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec, el costo de primera fila se elevó hasta los 100 pesos.

Las personas que alquilaron sillas –particulares- de primera fila puntualizaron que llegaron desde las 7 de la mañana para observar en algunos casos a sus hijos y nietos desfilar.

El alto costo del alquiler de sillas no causó sorpresa, señaló Doña María Reynosa, quien no se pierde el desfile desde que era niña, al afirmar que año con año se comete el mismo abuso y el gobierno en turno lo permite.

De la misma forma opinó Martín Juárez, al asegurar que no es novedad el alto costo por las sillas, “así como el desfile es tradición, el costo de las sillas también; ya para qué enojarse”.

Pero, no faltaron los inconformes, al señalar  que no se vale que lucren con la calle, “porque si el evento es público y gratuito”, “las autoridades deberían otorgar las condiciones necesarias para evitar las tropelías”, “no todos tenemos dinero para pagar lo costoso de las sillas, que no permitan la renta”, afirmó Doña Hortensia Flores.

Arturo Ayala reconoció que por el excesivo costo de las sillas pagó 40 pesos por persona para sentarse en las zonas traseras pero además tuvo que comprar dos banquitos de a 70 pesos para tener mejor visibilidad.

Ambulantes

Vendedores informales aprovecharon la circunstancia para hacer su agosto en mayo,  el control sobre los ambulantes fue a valores entendidos porque señoras ofrecían nieves y sombrillas en la zona donde pasaron los contingentes, y en la banquetas del bulevar desde la 10 Oriente hasta la 31 Oriente, intensificaron la venta de frutas, tacos de bistec y longaniza, fritangas, mole de panza y cemitas de cabeza, sin regulación alguna.

Si días previos el secretario de Gobernación, René Sánchez Galindo comentó que ambulantes no tendrían permiso para instalar, los informales se salieron nuevamente del huacal, porque en la banqueta entre la 10 Oriente a la 31 Oriente, prácticamente pasaron por alto la orden.

La señora Mariana —quien vendió nieve de limón durante todo el desfile en la misma zona recorrida por los contingentes— afirmó que varios ambulantes como ella no estuvieron fijos por estar toreando, para ofrecer sus productos a lo largo del desfile, no se les cobró cuota, “nos dijeron que nosotros nada, pero los fijos nos contaron que sí pagaron cien pesitos”.

Saldo blanco

Gustavo Ariza Salvatori, director de Protección Civil, destacó el saldo blanco al no registrarse pleitos entre los presentes.

Pero aclaró que las unidades médicas establecidas a lo largo del recorrido atendieron a varias personas, principalmente por insolación.