A través de redes sociales ha cobrado fuerza el ‘tendedero del acoso’, un ejercicio en el que alumnas y alumnos de diferentes instituciones educativas, buscan visibilizar el acoso que han vivido por parte de otros estudiantes y docentes. Es mediante hojas que escriben quién y cómo han sido agredidas.

En este sentido, la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) concretamente las facultades de Comunicación, Artes Plásticas, Lenguas, Medicina y Zootecnia –de Tecamachalco-, de Ciencias Químicas y Biología –por mencionar solamente algunas- han colocado en sus sedes cientos de mensajes para denunciar a sus agresores.

Posteriormente, estudiantes de la Universidad Popular Autónoma de Puebla (UPAEP) colocaron en la explanada del campus central, un tendedero del acoso, sin embargo, algunas de las jóvenes denunciaron que la institución les prohibió colocar los nombres completos de los señalados, por lo que únicamente se escribían las iniciales de estos.

Posteriormente, fue el rector de UPAEP, Emilio Baños Ardavín quien señaló que se dará seguimiento puntual a cada caso presentado, “Nunca podremos comprender su dolor, pero sí apoyarlas”, se lee en el mensaje vía Twitter del académico.

En la Ibero Puebla, los jóvenes escribieron en él pizarrón de uno de los edificios, cómo y por quién se sintieron acosadas. La pizarra tenía por título “Yo me sentí [email protected] por”. Algunas de las imágenes fueron difundidas vía Twitter.

Después, en el Colegio La Salle Benavente colgaron una serie de denuncias contra sus compañeros y maestros. Fue en la plataforma de Instagram que acusaron, el tendedero duró aproximadamente 30 minutos, pues posteriormente personal de la escuela, procedió a retirarlo.

En este último caso, cabe destacar que hasta ahora, el Colegio no ha realizado ningún pronunciamiento respecto a las denuncias presentadas.

Cabe destacar que esta serie de denuncias –hechas por mujeres y algunos hombres- tomaron mayor fuerza y han empezado a ser repercutidas en diversas instituciones, en el marco de las marchas realizadas por jóvenes estudiantes, luego del multihomicidio en Huejotzingo, donde murieron tres estudiantes de medicina y un conductor de Uber.