"¿Qué prefiere, morir de hambre o morir luchando? yo, morir luchando", señaló sin ningún temor un globero sexagenario en el zócalo de la ciudad de Puebla.

A unos metros, le dice un bolero al otro que el lunes ya comienzan a abrir todo, “ya estuvo suave de tanta mamada”.

Al mismo tiempo, en la acera de enfrente en el portal Hidalgo, al menos un centenar de personas, todos de escasos recursos, hacen fila para obtener una bolsa con alimentos que regala diariamente el dueño del restaurante Sirushi.

Así es la vida de este sábado en el corazón de Puebla, donde como los boleros o el globero, cientos o hasta miles de personas tratan de hacer su vida normal, sin ningún temor a la muerte, menos al coronavirus.

En estos personajes poblanos que buscan para poder comer día con día, también se puede reflejar la idiosincrasia mexicana, que nunca le ha temido a la muerte, por el contrario, siempre se ha burlado de ella.

Ahora, en tiempos del Covid-19, el primer cuadro de la ciudad, de la 7 hasta la 10 Oriente-Poniente,  se aprecia a cientos de poblanos en su ir y venir, aunque ahora si, ya no hay comerciantes ambulantes.

Hasta el viernes pasado,  último reporte oficial estatal, en Puebla existen 298 casos activos de coronavirus, tanto domiciliarios como hospitalarios, distribuidos en 54 municipios.

Asimismo, había un registro de mil 287 casos positivos y 283 decesos, por Covid-19.

El vaivén poblano

En un recorrido realizado por el primer cuadro de la ciudad, aunque es notorio que ha bajado la afluencia de peatones, aún hay cientos que se resisten a quedarse en casa.

No hay un dato claro, pero la mayoría de estas personas podría estar saliendo de sus casas por distintas causas, como es el pago de servicios, compra de alimentos o trabajo.

También es claro que mucha gente va a sentarse en las bancas del zócalo de la ciudad, como disfrutando de un paseo, sobre todo personas de la tercera edad, quienes no pierden la costumbre, solo con la protección del cubrebocas.

A lo largo de la 16 de Septiembre y 5 de Mayo, principal avenida que parte el corazón de la ciudad, es dónde más afluencia de peatones se aprecia.

En la caminata, poco a poco va creciendo el flujo de personas, conforme se avanza sobre la calle 5 de Mayo, de avenida Reforma, hasta la 10 Poniente-Oriente.

Esta zona es muy conocida por ser de las más populares del Centro Histórico de Puebla, en la cual decenas de policías resguardan las calles, más para que no se instalen comerciantes ambulantes que controlar la afluencia de gente.

Como irónico, en la esquina de la 10 Poniente hay un gran cartel colocado por el Ayuntamiento con el exhorto “Quédate en Casa”, al que nadie llama su atención.

-¿Cómo va todo, las ventas?- se le preguntó a un globero en el zócalo.

-¡De la chingada!- fue la respuesta sin tapujos.

-¿Ya no vende nada?-

-Dos globos y sí se vendía antes.

-¿Cómo está sobreviviendo?-

-Por eso vengo a trabajar, si no para qué vendría.

-¿No le da miedo contraer el virus?-

-Y qué, qué prefiere usted, morir de hambre o morir luchando, ¿entonces?

En todo el recorrido se ven abiertas decenas de negociaciones, sobre todo de ropa y comida, algunos ya incluyendo la venta de cubrebocas y caretas.

También tiendas departamentales como Coppel y Bosco, lo abren para recibir pagos por sus créditos, lo que no hace Elektra, cuya sucursal está abierta en la avenida 5 de Mayo entre 8 y 10 Poniente.

En Coppel de la avenida 8 Poniente, en sus oficinas no se guarda la sana distancia, por lo que los clientes están sentados muy juntos recibiendo el asesoramiento de los empleados.

Shirushi, un ejemplo de altruismo

Al menos un centenar de personas, la mayoría de ellos de la tercera edad y algunos en condición de calle, hace fila en el portal Hidalgo, frente al zócalo de la ciudad.

Los primeros en la hilera, llevan pacientemente hasta tres horas de espera, para poder recibir una de las preciadas comidas que diariamente está regalando el restaurante japonés Shirushi.

Hace unos días, la Asociación Poblana de Restaurantes y Prestadores de Servicios A.C (Aprepsac), anunció que que las cinco sucursales del restaurante Shirushi ubicadas en La Paz, Centro Histórico, Huexotitla, Benito Juárez y Jardines de San Manuel, así como el restaurante La Vaca Negra y El Ranchito se habían sumado a la iniciativa de regalar comida a las personas que han sido afectadas por la contingencia sanitaria.

Sin embargo, aunque trabajadores y hasta policías municipales, piden que se separen para guardar la Sana Distancia, nadie hace caso y sigue en la fila muy cerca uno del otro.

-¿Cuántas comidas dan?-

-Aproximadamente damos entre 80 y 90 por día.

-¿Qué comprende?-

-Ahorita desconozco el contenido, pero es un guisado acompañado de arroz y frijoles.

“Se forman en orden y ya se les va dando el boletito del 1 al número que haya de alimentos".

-¿Esto lo paga completamente el restaurante?-

-Si, lo está pagando el dueño y en este caso la fundación en la cual está integrada.

Luego de recibir la preciada bolsa con trastes desechables, algunos de los beneficiados, incluyendo niños, inmediatamente van al zócalo a sentarse para comer tal vez el único alimento del día.