Las magras ventas de diarios y revistas por la pandemia del Covid-19 han provocado un nuevo rumbo en las vidas de Mario Romero Alcalá y su esposa María Martínez Medel a través de la confección de vestimentas sanitarias para el personal médico de una clínica del ISSSTE y del propio hospital regional del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, para evitar contagios de Covid-19. 

Romero Alcalá es propietario del quiosco —de diarios y revistas—de "Doña Mago", localizado en la 2 Sur y Avenida Juan de Palafox y Mendoza, pero ante la falta de liquidez y apoyo de cualquier autoridad de los tres niveles de gobierno, al lado de María su esposa, desarrollaron una estrategia para afrontar los estragos económicos creados por el Coronavirus y mantener el sustento para sus hijos. 

El factor común de la pandemia mundial del SARS-Cov2 es la falta de equipo para los sanitarios que cotidianamente se juegan la vida ante el enemigo invisible, durante sus extenuantes horas de trabajo en hospitales y centros médicos. 

Conocedor de las noticias diarias se encuentra informado que los doctores, enfermeras, enfermeros y personal de aseo de los hospitales con vocación Covid-19, no reciben los equipos básicos para evitar contagios del virus.

"Sabemos que en todos los hospitales del mundo los doctores y todo el personal que se la rifa todos los días contra el Covid-19 no reciben equipos buenos, las protestas son diarias y  en todas partes por la falta de calidad de las prendas que deben vestir para trabajar con personas infectadas. Eso nos dio la idea"

Al principio de la conformación de la idea, el panorama se nubló para Mario y María por las dudas en la aceptación de los uniformes confeccionados con plásticos gruesos, pero con el plus de ser impermeables para evitar que los fluidos de los pacientes Covid-19 penetraran las prendas, pero olvidaron sus temores, compraron los productos y comenzaron su nueva aventura. 

Valoró que su esposa tenga conocimientos de confeccionista de ropa para animarse a surcir a máquina los uniformes que no distan mucho de ser unos "mamelucos" gigantes y él sea el único ayudante. 

Las tallas de los uniformes son chicos, medianos y grandes, pero si existen pedidos de otro tipo de tallas se confeccionan a la medida. El costo es de 450 pesos, pero los especiales tienen otro costo por usar más insumos. 

Pero además María también confecciona cubrebocas lavables, como el que él usa con mucho orgulloso con los colores de los Camoteros del Puebla y la franja, el conjunto de sus amores. 

Las ventas van ganando adeptos entre el sector médico por la calidad de los materiales utilizados en la confección, este factor permite tener el recurso necesario para evitar que en su hogar no falte el sustento, humilde pero bien ganado por el esfuerzo invertido. 

Mario Romero en esta nueva etapa de emprendedor no quiere lucrar, pero sí proporcionar prendas para evitar contagios masivos de Covid-19. 

"Esta es  una doble satisfacción porque ayudamos y ella —María— está muy contenta por la ayuda a doctores y a todo el personal que trabaja en un hospital covid que no quiere enfermarse del virus". 

Aunque María es afable no quiere hablar porque esa labor le toca a Mario; no es tímida, pero prefiere que sus prendas hablen por ella. 

Mario da  todo el crédito de este naciente éxito a su María, con quien comparte momentos felices y excesivamente complicados como el de la contingencia sanitaria, que los ha impulsado a dar otro paso al frente sólido con un rumbo establecido para paliar la grave situación que viven millones de poblanos y mexicanos. 

Las ventas de periódicos y revistas se derrumbaron en un 90 por ciento, pero la confección de vestimentas sanitarias son un respiro en la economía familiar que tiene que continuar con el ritmo de vida acostumbrado, que necesitan tres alimentos diarios para los integrantes de la familia Romero-Martínez. 

Al principio del arribo de la pandemia a la Angelópolis los nervios comenzaron a influir negativamente por notar que poco a poco el corazón de Puebla se partía por la falta de ventas, pero la idea de  sacar adelante a la familia y con la ayuda invaluable de María comienza a ver un panorama estable como los pacientes que poco a poco salen adelante de  su contagio de Covid-19.

"Todos nos ponemos nerviosos porque no sabemos que ocurrirá con algo así, que ahora no tiene vacuna, pero con el apoyo de todos se sale adelante". 

Confía que el regreso paulatino a la nueva normalidad se cumpla en tres o cuatro semanas más para comenzar a ver claro nuevamente y observar el repunte de las ventas de los diarios y revistas que vende los 365 días del año.