El aumento de autos en las calles reabiertas a la circulación incrementó la movilidad vehicular, al igual que la peatonal.

Además, el comercio no esencial en su mayoría permaneció cerrado, pero los ciudadanos, como en semanas previas, son multitud en donde casi todo el segmento usan cubrebocas y un grupo menor camina como si no existiera el coronavirus. 

Las Avenida Reforma, 2 Poniente al abrirse en su esquina con la 2 Oriente a la 11 Norte y la 4 Poniente, presentaron carga vehicular normal, pero no como en días laborales sin pandemia, es más, los conductores y sus acompañantes no se bajaron de las unidades. 

La autoridad municipal anunció la semana previa la reapertura vial este lunes de las calles, que nuevamente tuvieron vida después de permanecer cerradas .

Pero el bloqueo en la Avenida Reforma y 3 Sur-Norte provocó a priori el caos vial, por lo que por momentos se registraron largas filas de vehículos que antes de la contingencia sanitaria se generaban principalmente en horas pico.

Las patrullas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) dejaron de bloquear el paso y los oficiales se dedicaron a sus actividades cotidianas. 

Este lunes 13 obviamente el tráfico vehicular se incrementó y las personas que salen cotidianamente para caminar en las calles evidenciaron mayor movimiento en esos dos parámetros. 

Durante el recorrido se observó que las personas no entran a comprar en negocios esenciales y los menos compran café y comida para llevar. 

Algunas zonas Avenida Reforma y la 3 Sur-Norte permaneció un dispositivo con un oficial para permitir únicamente el paso a ciudadanos que caminaban hacia el zócalo para realizar movimientos bancarios o entrar en oficinas del Ayuntamiento para ponerse a mano con el pago de los servicios. 

Las escenas cotidianas no contestaron a la entrada de la pandemia en Puebla, algunos ciudadanos en la fuente de San Miguel se sacaron fotos con sus teléfonos móviles. 

Negocios cerrados y abiertos 

El anuncio de 500 comercios no esenciales no surtió efecto porque la mayoría permanecieron cerrados.

Las bancas del zócalo lucieron ocupadas como las semanas anteriores, las personas no hacen caso del virus y lo retan al permanecer por períodos prolongados sin hacer nada. 

Pero algunos ciudadanos compran en restaurantes y cafeterías productos para llevar y comer rumbo a sus destinos para calmar el hambre. 

Los trabajadores de los negocios esenciales esperan que las ventas repunten porque ver personas caminando no indica que existan ventas para mejorar la situación.