En un reciente informe, el servicio de investigación de Deutsche Bank propone un gravamen fiscal del 5 % sobre el sueldo de los empleados que trabajan a distancia.

Luke Templeman, el autor del apartado, sostiene que la pandemia de coronavirus solo ''ha puesto de manifiesto'' la necesidad de introducir este tipo de gravamen, al tiempo que recuerda que la generalización de Internet hizo que el número de estadounidenses que trabajan a distancia creciera en un 173 % entre 2005 y 2018.

Durante la pandemia, el porcentaje de norteamericanos que trabajó desde casa se incrementó en diez veces, hasta el 65 %, constata el experto.

''Los empleados a distancia contribuyen menos a la infraestructura de la economía, mientras aún se benefician de ella'', resalta Templeman. El nuevo formato de trabajo no solamente es más flexible, sino que excluye costes como el de transporte, comida, ropa y limpieza, señala el analista.

En tales circunstancias, la introducción del impuesto del 5 % sobre el sueldo de los que trabajan desde casa es necesaria ''desde el punto de vista personal y económico'', afirma el autor.

En términos monetarios, el gravamen podría generar unos 48.000 millones de dólares para el Gobierno estadounidense, unos 6. 900 millones de libras esterlinas para Gran Bretaña y unos 15.900 millones de euros para el Ejecutivo alemán. Templeman contempla que esos ingresos extra podrían ser encauzados en forma de ayudas para quienes han trabajar de forma presencial a cambio de unos salarios bajos.

El macro-estratega de Deutsche Bank asegura que la aplicación de su impuesto debería tener lugar siempre y cuando las autoridades aconsejen a la gente trabajar desde sus casas. En el caso de que un empleado opte por cumplir con sus deberes a distancia, su empresa restará el gravamen por cada día de su trabajo a distancia, sugiere el autor.

Con información de RT.