?Afuera del estadio Cuauhtémoc la venta de cemitas de manera clandestina, los estacionamientos en las viviendas vecinas y una reventa con boletos de hasta mil 500 pesos, fue la constante en el partido de liguilla del Puebla contra Toluca.

Y aunque los vendedores de cemitas no pudieron ingresar al estadio, por un acuerdo con las autoridades del gobierno del estado, se colocaron en la calle lateral al inmueble con la condición de no utilizar lonas ni luces.

El costo de las tradicionales cemitas oscilaba entre los 30 y 40 pesos, según el tamaño, y los aficionados del equipo camotero no perdieron la oportunidad de comprarlas, “aunque sabemos que la venta no fue la misma que adentro, pero aquí seguimos dando la lucha”, dijo uno de los vendedores.

Lo cierto es que los cemiteros no pudieron hacer su agosto porque en la lateral del estadio las ventas no resultaron de lo más provechoso, “solo esperamos a que llegue la Secretaría de Gobernación municipal para dar el pago correspondiente, que será entre 120 y 150 pesos”.

Otros propietarios de puestos callejeros de cemitas, aseguraron que el acuerdo verbal con la autoridad de gobierno fue que pagarán 60 pesos por metro cuadrado que ocupen en la calle y tendrán que liquidar antes de terminar el partido.

Estacionamientos caseros y cobros elevados

El estacionamiento del estadio Cuauhtémoc se llenó antes de las 20 horas y los aficionados tuvieron que optar por dejar sus autos en calles aledañas y en la colonia que está frente al estadio, pero ante la gran demanda también hubo negocios y particulares que rentaron sus espacios hasta por 100 pesos.

El estacionamiento construido con la remodelación del estadio no fue suficiente para la demanda, sobre todo porque una parte importante de la zona de aparcamiento fue reservada para aficionados vip, que no tuvieron que mezclarse con el resto de los asistentes.

Los negocios vecinos acondicionaron sus patios y estacionamientos para que los aficionados al futbol, pudieran dejar sus autos y pagar de 70 a 100 pesos, “no nos dejan opción, tenemos que estacionarnos donde podamos, porque además el tránsito es bastante intenso”, dijo uno de los aficionados.

Cabe señalar que desde el mausoleo a Ignacio Zaragoza hasta la entrada al estadio Cuauhtémoc el tránsito se presentó a vuelta de rueda e incluso muchas de las personas que iban en trasporte público optaron por bajarse desde plaza Loreto, caminar y hasta correr hasta la entrada del inmueble.

Los agentes de Tránsito fueron insuficientes para controlar la llegada de tanto público, porque hasta los vecinos se dedicaron a guiar a las personas para lograr un espacio de estacionamiento, “y lo peor es que aquí también tenemos accesos para los funcionarios de gobierno y para los consentidos”, señaló un aficionado.

De 300 a mil 500 pesos los boletos en la reventa

Algunos de los aficionados que compraron boletos y no los utilizaron los vendieron en el estacionamiento “al costo”, sin embargo, en calles aledañas, los revendedores hicieron su agosto porque los boletos que costaban entre 150 y 300 pesos, fueron triplicados y hasta cuadruplicados en las calles.

Empero, afuera del estadio, en las calles cercanas, la reventa fue creciente, incontrolada y abusiva, porque los boletos llegaron a costar hasta mil 500 pesos, aunque algunos fueron vendidos en 300 pesos, “pero son hasta arriba”.

El costo en la reventa tenía como mínimo 300 pesos, “pero abajo, a la mitad, cuestan 500 pesos, aunque si quieren preferente se los damos a mil 500 pesos, pero esos se terminaron hace rato”.

El comercio informal fue la constante, las banderas costaban desde 100 pesos, las bufandas oscilaban entre 50 y 80 pesos y las playeras entre 150 y 300 pesos.