Pérdidas millonarias no cuantificables hasta este momento ha dejado el parón obligado por el conflicto generado por los ambulantes este jueves siete de julio, al comercio formal de las calles del Centro Histórico.

El cierre obligado de más de mil unidades económicas del corazón de la Angelópolis, ocurrió cuando los trabajadores únicamente tenían 70 minutos de haber ingresado a sus fuentes laborales.

Las manecillas del reloj marcaban las 11:10 cuando los ambulantes decidieron instalar sus puestos en las calles a donde reinaron en el gobierno de Morena, pero en esta ocasión los efectivos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y del gobierno del estado, además de supervisores de Vía Pública de la Secretaría de Gobernación, desarrollaron un operativo para impedir la vendimia en la 5 de Mayo entre la 6 a la 12 Poniente-Oriente.

Pero al momento de proceder en la 8 Oriente y 5 de Mayo, los ambulantes decidieron impedir el decomiso de mercancía y rodearon la camioneta donde Supervisores de Vía Pública subían, desde ropa hasta alimentos.

Los azules intervinieron para impedir que la violencia acabará con la unidad motora y en golpes. Pero el zafarrancho se vivió al máximo con gritos y una que otra cachetada, además también salieron proyectados fierros para intentar hacer retroceder a los uniformados, que ni se inmutaron.

Bajo ese panorama, los propietarios ordenaron cerrar las cortinas de sus negocios. El roce de los fierros a toda velocidad se escuchó en el corazón de Puebla, los rostros desesperados de los empleados también fue factor común.

Hasta este momento las pérdidas económicas proyectadas representan un 50 por ciento de las ventas de un día normal que multiplicado por 260 representa un "montón de dinero", lamenta el presidente de Comerciantes Establecidos del Centro Histórico, José Juan Ayala Velázquez.

El dirigente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco), Marco Antonio Prósperi Calderón, recordó que las unidades económicas afiliadas son más de 260 que perdieron no únicamente el ingreso diario sino también perdieron la inversión en pago de la energía eléctrica y otros insumos que requieren los comercios.

Pero está herencias del comercio informal también se refleja en el temor de los clientes que dejan de acudir al principal corredor económico de Puebla 

Hasta el miércoles, más de 300 negocios mantenían cerradas sus puertas, pero el personal permanecía al interior.