El problema es de Morena si se enoja porque el gobernador Miguel Barbosa sea mí amigo, advirtió el alcalde de Puebla, Eduardo Rivera.

Ayer, el gobernador de Puebla certificó su amistad con el presidente municipal durante la entrega de poco más de un centenar de nuevas patrullas de paquete en la explanada del Estadio Cuauhtémoc.

Ante esa circunstancia, Eduardo Rivera recordó que esa gran amistad la cultivan desde el año 2000, con una buena relación, más allá de los encargos políticos.

“Ya lo he dicho, comparto una amistad con el gobernador. No la oculto, fuimos diputados federales en el 2000 (en San Lázaro) y esa amistad nos permite tener un mayor diálogo y colaboración de trabajo y, en algunas ocasiones, diferencias y puntos de vista distintos”, subrayó.

Puntualizó que el hecho de defender una ideología distinta y pertenecer a partidos disímbolos y opositores, no significa una confrontación.

Sin embargo, también explicó que sí han logrado coincidir en temas como el combate a la inseguridad y otros más en beneficio de los ciudadanos.

“Que él profese una postura política distinta a la mía, no significa que haya coincidencias o haya diferencias".

Rivera Pérez priorizó que tanto él, como el mandatario estatal son profesionales de la política y siempre han tenido un diálogo constructivo.

Finalmente, explicó que esta relación de amistad, nunca entorpecerá el trabajo en la transformación y en la corrección del rumbo de Puebla.

“Quien quiera tomarlo a mal esa amistad, es su problema, ya lo dijo, nosotros seguiremos llevándonos bien y trabajando por el interés de la ciudad, el país y estado; independientemente de que tengamos diferencias políticas que se vale, pues en la familia y hasta en amigos”, finalizó.