Considerada en su época como una novela menor y destinada al olvido, “Drácula”, publicada el 26 de mayo de 1897 por el escritor irlandés Bram Stoker, es una de sus piezas más reconocidas y que ha influido en otras artes, como el teatro, el cine, e incluso el imaginario colectivo.

La novela, que en su primera edición, de Archibald Constable and Company, contó con una tapa en tela amarilla con letras anaranjadas en la portada, narra de manera epistolar la historia del “Conde Drácula”, personaje basado en Vladidlav II (1390–1447), príncipe de Valaquia, Rumanía, y conocido como Vlad Dracul, por pertenecer a la Orden del Dragón.

La historia, traducida a más de 44 idiomas, entre ellos el inglés, el español, el portugués, el francés, el alemán y el ruso, básicamente relata la historia del joven abogado “Jonathan Harker”, que viaja a Transilvania para cerrar algunos negocios con el conde Drácula.

A su llegada, poco a poco descubre los hábitos extraños del conde, entre ellos la zoofagia, y quien lo encierra y contagia de una extraña enfermedad a “Lucy”, amiga de “Mina”, prometida de “Jonathan”, quien fallece días después y su muerte coincide con la aparición de una “hermosa señora” que muerde a los niños pequeños.

Luego de que la extraña enfermedad del conde y de sus allegados afectara a uno de los médicos que trataba a “Lucy”, éste, al lado del abogado y demás personajes, logran matar al conde al cortar su cuello y, simultáneamente, enterrar una daga en su corazón.

Este 20 de abril se cumplen 100 años de la muerte de Bram Stoker, y de su obra más conocida la primera adaptación al teatro la hizo el irlandés Hamilton Deane, la cual fue autorizada por la viuda del autor irlandés, y se estrenó en Londres, en 1924.

Para esa primera ocasión se contó con la participación de Raymond Huntley como “Drácula”, y permaneció tres años en las carteleras de los teatros de Inglaterra.

Posteriormente, la obra viajó a Broadway, en Nueva York, y a otras ciudades de Estados Unidos, y poco a poco se fue representando en otros países, como España, Argentina, Canadá, Suiza y prácticamente en la gran mayoría de las naciones alrededor del mundo.

De las primeras veces que se intentó llevar la novela de Stoker al cine, fue con la legendaria película “Nosferatu” (1921), de uno de los cineastas pertenecientes al movimiento del expresionismo alemán, Wilhelm Murnau, quien al no conseguir los derechos de “Drácula” decidió basarse en la historia y cambiar el nombre de los personajes.

Por ese mismo año también se rodó la película húngara “Drácula Halála” (La muerte de Drácula), de Károly Lajthai, aunque los primeros registros que se tienen de su estreno datan del 14 de abril de ese año, en Budapest, aunque posteriormente el filme se perdió, al estallar la Segunda Guerra Mundial (1939-45).

De igual forma, existen otras dos películas de “Drácula”, ambas rodadas en 1931, aunque una por Tod Browning y otra por George Melford, siendo esta segunda película la primera vez que se hacía una adaptación de la novela de Bram Stoker en castellano, la cual contó con la actuación de Carlos Villarías y de Lupita Tovar, entre otros artistas.

Asimismo han realizado películas con la misma temática el alemán Werner Herzog, como un homenaje a la cinta de Murnau, y recientemente gozó de gran reconocimiento la película realizada por el estadounidense Francis Ford Coppola, en 1992, considerada por los expertos la adaptación más fiel a la novela.

El personaje vampiresco no sólo ha influido en las películas, sino en los cómic “La tumba de Drácula” y “Drácula”, de Fernando Fernández, entre otros, así como en el mundo de los videojuegos, como “Castlevania”, el cual posteriormente fue llevado a la pantalla grande.