Gabriel Vargas (1915-2010) tenía una sensibilidad enorme para captar el lenguaje popular y eso le permitió armar sus historietas con gran rapidez, aseguró esta noche Rafael Barajas “El Fisgón” durante un homenaje al creador de “La Familia Burrón” celebrado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
En marco de centenario del natalicio del historietista mexicano y con la presencia de “Regino Burrón” (botarga), el monero elogió, destacó y resumió la vida y obra de quien fuera considerado “uno de los padres de la historieta mexicana”.
Durante su intervención, el cartonista hizo un resumen del fenómeno de la historieta mexicana acontecido en la primera mitad del siglo XX, en una época en la que millones de mexicanos las leían.
“Recuerdo que en la década de los 80 que en los periódicos nacionales se publicó una página de una casa editorial que festejaba que Octavio Paz había vendido 20 mil ejemplares de un libro de poesía.
“Y fue algo importante, porque Paz, que ya era un Premio Nobel, vendió en poco tiempo, pero si revisábamos lo que vendían las historietas mexicanas en aquel entonces nos damos cuenta de que Paz lejos de ser nuestro intelectual central, era un fenómeno marginal”, dijo.
“El Fisgón” refirió que en aquella época salió un libro de Irene Herber titulado “Monos y Monitos”, en el que hacía un estudio sobre cuántas historietas se vendían en México.
“Y resulta que mientras Paz vendía 20 mil libros en dos meses, historietas como ´Kalimán´ vendían dos y medio millones de ejemplares al mes y que había historietas como ‘Lágrimas y Risas' que vendían un millón 800 mil ejemplares al mes”, dijo.
Recordó que los títulos importantes de las historietas no bajaban de los 900 mil ejemplares al mes, lo que calificó de una barbaridad pues eso indicaba que lo que leía le gante del siglo XX “de manera mayoritaria fueron historietas y comics”.
Recordó, en referencia, que quien fuera secretario de Educación después de la Revolución, José Vasconcelos, “armó unas campañas de alfabetización grandes” y aspiraba a que la gente leyera a “Horacio, Homero, El Quijote, los clásicos”, pero la gente leía tiras cómicas.
Lo anterior, consideró “El Fisgón”, fue algo curioso, porque las historietas venían de Estados Unidos y el fenómeno que ocurrió en México sucedió en todo el planeta.
La industria de la historieta de Estados Unidos enviaba cada dos semanas sus productos, pero a veces no llegaban, y en México a los editores se les ocurrió suplir las historietas norteamericanas con productos locales.
“En México, hay antecedentes de la historieta en el siglo XIX, pero los primeros personajes de historieta circularon a partir de los años 20, y son un fenómeno masivo y brutal y que se reprodujo de formas raras.
“Había un señor de nombre Leo Acosta que era un guionista que escribió un día un par de historietas sobre un teporocho de nombre ‘Chupamirto', y entonces los cómicos de las carpas comenzaron a copiar ese persona y uno de ellos fue Cantinflas, quien se volvió celebre”, mencionó.
Señaló que aparecieron otros cómicos de la época como Manuel Medel, quien hacia mancuerna con Cantinflas en las carpas y retomó otro personaje de historieta llamado “Mamerto y sus conocencias”, con lo que se hizo célebre.
Enseguida, Rafael Barajas hizo un breve recuento de la vida de Gabriel Vargas, al tiempo que evoco su forma de dibujar, misma que califico de grandiosa y que con el paso del tiempo se convirtió en un dibujante cotizado de su época.