Antes de anunciar su salida del Barcelona, Josep Guardiola pidió reunirse con los jugadores previo al entrenamiento, a solas, una conversación breve pero íntima con los hombres que protagonizan el espectacular juego colectivo blaugrana.

"Sois los mejores y estoy orgulloso de vostros. Me habéis hecho soñar mucho más de lo que pude imaginar. Pero ahora me falta la energía para continuar y es momento de irse", señaló Guardiola en una charla de aproximadamente 15 minutos de duración.

A pesar de estar agradecido con cada uno de los elementos del club Catalán, la relación entre él y sus jugadores se desgastó poco a poco, pues no es fácil conducir el mismo barco durante años y explotarlo a su máxima capacidad, por ello,  el timonel necesitaría la misma energía para recomponer el camino con sus hombres.

Guardiola tuvo roces con Lionel Messi, cuando lo dejó en el banquillo tras regresar de una concentración con la selección argentina; el brasileño Dani Alves tuvo un momento de rebelión con el estratega cuando tomó tiempo de más en las vacaciones de diciembre. "Defensa, primero eres defensa", replicó Pep cuando el lateral laboró más como atacante en cierto partido.

Piqué es otro elemento con el que Guardiola tuvo diferencias, ya que el zaguero lleva una vida de 'reflectores' fuera del campo y el técnico considera que la situación afecta su juego.

Fábregas y Alexis nunca estuvieron de acuerdo cuando Josep los tuvo como suplentes en algún partido, por lo que el entrenador recibió comentarios, tales como "Necesito de tu alegría, ahora no me vengas con esas historias".

Por ellos, Josep Guardiola decidió hacerse a un lado antes de que perdiera toda relación con los jugadores, sus amigos.