Las suspensiones de maestros en el sistema escolar poblano se agudizaron en el gobierno de Rafael Moreno Valle, acusó el vocero del magisterio disidente, Miguel Guerra Castillo.

Aseveró que la totalidad de los ceses dentro del magisterio en el Estado de Puebla, se han aplicado con carácter político, “más que actos delictivos, son decisiones políticas y esto es muy lamentable”.

Aclaró que, para llevar a cabo una suspensión está la normatividad, la legislación laboral, los derechos humanos, pero no deben hacerlo por alguna oposición de los integrantes del magisterio.

Lo anterior, ante el cese de la semana pasada, del ex secretario general de la sección 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Cirilo Salas Hernández.

“Son decisiones políticas, en lo personal vivimos esa experiencia, cuando a la directora de Educación Primaria, le pregunta al abogado sobre mi despido, no pudo contestar las causales legales y formales”, acusó.

El abogado de la funcionaria educativa, dijo que su cese fue por la inestabilidad que crearon los maestros democráticos, en sus centros de trabajo.

El vocero del Consejo Democrático Magisterial Poblano, exigió que se respete el derecho laboral, que se respeten los derechos de los maestros, que no se cometan atropellos contra los maestros, “siempre estaremos en contra del cese por razones políticas”.

“Pero la política es así, nuestro cese fue en el 2012, fuimos 40 directores y su servidor, en el gobierno de Rafael Moreno Valle y todavía quedan secuelas de ese expediente, pero los derechos se recuperaron gracias a la lucha”.

En el Estado de Puebla y particularmente en la SEP poblana, se han aplicado ceses a muchos trabajadores por discrepancias políticas, “hemos visto que, últimamente, Cirilo Salas se ha alejado del grupo dirigente del sindicato, del charrismo”.

Debido a lo anterior, señaló, seguramente, se convierten en pugnas por el poder, porque son parte del mismo sistema, “eso lo ha colocado en parte de esta situación”.

En ese punto, “me parece una medida draconiana y violatoria de sus derechos, porque en el terreno sindical se puede tener muchas fallas, pero al fin de cuentas es un trabajador de la educación”.

Siempre que un trabajador es despedido, “no creo que sea un marihuano o delincuente”, al revés, tenemos discrepancias políticas, pero no creo que tenga características de un delincuente”.

Es un problema complejo el manejo de dinero y las cuestiones directivas, “pero no conozco las razones por la cual fue cesado, pero sí debió haberse resuelto mediante declaración de cuentas, plazos, darle oportunidad que reparara daños si así los hubiera, hasta aclarar un tema de fraude”.

“Creo que no debiera ser cesado, a reserva de conocer a detalle las causas de su despido, pero es un tema ambiguo, pero no debería suceder eso con los trabajadores de la educación”.