"La violencia contra las mujeres es un problema de salud pública, si no lo entendemos así, difícilmente vamos a entender la importancia, atenderla y que es una grave violación a los derechos humanos", aseguró Ana Gamboa, responsable del Observatorio de Violencia Social y de Género del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría (IDHIE) de la Ibero Puebla, rumbo a la conmemoración del 8M, Día Internacional de la Mujer.

La especialista recordó la convención Belém do Pará y la Convención sobre la eliminación de todas formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), donde claramente se establecen los lineamientos de la forma en que tiene que operar el Estado.

“Las leyes están, está la ley homologada de la ley general de acceso a las mujeres a una vida libre de violencia, la cual establece el piso básico para prevenir la violencia, investigarla y erradicarla”.

Aseguró que la ley establece marcos en los tres órdenes de gobierno, de la forma en que tienen que desarrollarse políticas publicas desde una perspectiva de género, que atienda las causas estructurales de la violencia de género.

Recordó que el caso de los feminicidios son la violencia que se ve en la punta del iceberg, pero las causas tienen que ver con las relaciones de género entre hombres y mujeres.

Estas causas, añadió, se conjuntan con las desigualdades de género, no acceder a un empleo digno o la falta de educación y una falta de educación libre de estereotipos y prejuicios.

Explicó que la lucha en contra de la violencia contra la mujer ha sido una que surge de los colectivos feministas y se notan en las marchas del 8 de marzo y del 25 de noviembre.

“Aún cuando hay casos que visibilizan la gravedad de la violencia contra las mujeres, la sociedad pone el dedo en la llaga en esta responsabilidad del Estado y estas acciones han sido insuficientes”.

Ante eso, señaló, preocupan actuaciones de algunas autoridades que siguen pensando que en el caso de las desapariciones, son solo ausencias, "que las mujeres se van con el novio, pero que no desparecen".

Ana Gamboa Muñoz afirmó que esas enunciaciones visibilizan que no hay interés de parte del Estado para atender la problemática y que no se pone en el centro a las víctimas.

"Eso demerita la violencia contra las mujeres, entonces, todo lo que se trabaja desde las organizaciones y los movimientos feministas se criminaliza y pareciera que la violencia no es tan grave".

"Son muchas causas de raíz, entonces hay una falta de comunicación grave entre los tres órdenes de gobierno, porque muchas veces, se identifica que la violencia contra las mujeres únicamente se tiene que atacar desde la secretaria de Igualdad".

Finalmente, aseveró que no es así, porque en todas las secretarias del Estado se tiene que trabajar en términos de la prevención y de la forma en que se transversalice el género desde todas las dependencias de gobierno.

“Se tiene que pensar de manera integral y de manera estratégica y no dejarlo solo en una secretaría”.