Alineado con Estados Unidos y aliado de América Latina. Protector del consumo local y abierto al comercio internacional. Conciliador en algunos conflictos e imparcial en otros. La política exterior de nuestro país nunca ha sido sencilla, pero existen patrones que se repiten a través de la historia y que son explorados en el libro "Introducción al estudio de la política exterior en México (1821-2021)".

El texto, presentado en la IBERO Puebla por su coautor, Rafael Velázquez Flores, desarrolla los conceptos principales de la política exterior para comprender los fenómenos que la articulan. Posteriormente, enlista las teorías más relevantes como una propuesta para encontrar soluciones a las problemáticas históricas y coyunturales. Un tercer apartado desglosa el marco jurídico de la política exterior mexicana.

Durante la presentación de su más reciente libro, consideró que la política exterior de López Obrador se basa en ganar simpatías a nivel interno más que en la construcción de vínculos internacionales.

Coescrita por Jorge A. Schiavon, la publicación concluye con un análisis de toda la literatura especializada redactada en 200 años de historia, así como un índice de los tópicos fundamentales para el estudio de las relaciones internacionales. “Estos libros están escritos para los estudiantes. El objetivo es que sirva para entender la política exterior de México de una forma amigable y sencilla”.

Velázquez Flores aprovechó la presentación para dar su balance general de la situación actual en la materia. Bajo el lema “la mejor política exterior es la política interna”, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha incluido los asuntos internacionales en su premisa de que las administraciones pasadas gobernaban para las élites. Así, su discurso se orienta a mantenerse imparcial frente temas externos con el fin de obtener capital político a nivel interno.

Lo mismo puede decirse de los ataques hacia actores como la ONU, el Parlamento Europeo y la corona española, mismos que buscan apelar al patriotismo más elemental. “Está cometiendo errores diplomáticos. Este tipo de decisiones se tienen que consensuar [con el secretario de Relaciones Exteriores]”. Señaló que una política de este tipo puede tener consecuencias graves, como ocurrió en Argentina con la Guerra de las Malvinas.

A decir del politólogo, México cuenta con una política pragmática principista: toma decisiones prácticas y al mismo tiempo protege —al menos en la retórica— los principios constitucionales. Un ejemplo clave fueron las amenazas de Donald Trump de imponer aranceles si no se controlaba el flujo migratorio. López Obrador desplegó tropas para atender la demanda de su homólogo y, a nivel interno, lo presentó como una estrategia para proteger el bienestar nacional.

La vecindad con la máxima potencia del mundo representa una dificultad en México. Los gobiernos priistas optaron por la retórica “estar de acuerdo en no estar de acuerdo” para mantener las relaciones a raya. Con López Obrador, el despliegue militar en las fronteras fue producto de un ‘sí’ incondicional.

En otros asuntos como la guerra en Ucrania, el Gobierno mexicano ha tenido posturas inconsistentes. En el Consejo de Seguridad de la ONU, nuestro país propuso una iniciativa para condenar la intervención rusa. Sin embargo, no ha seguido las sanciones implementadas por Estados Unidos. La posición tibia atiende al interés de la aprobación interna, pues “genera mucho consenso que México tenga una postura independiente a la Unión Americana”.

En términos generales, la política exterior de López Obrador se ha caracterizado por la cooperación y el conflicto. Su posible éxito se basa en el margen de acción y opinión que tiene México con respecto a diferentes temas y la voluntad de expandir los horizontes. “La política exterior se ha concentrado en Estados Unidos, Centroamérica y Latinoamérica. El resto se ha desaprovechado”, concluyó Rafael Velázquez.

Respecto a Introducción al estudio de la política exterior, el Mtro. José Luis García Aguilar, profesor de la IBERO Puebla, valoró la narrativa accesible desarrollada por los autores: líneas de tiempo, globos de diálogo, resúmenes de capítulos y gráficos permiten que los contenidos sean comprensibles para cualquier persona. “Es muy difícil encontrar la unión entre ser profesor y ser investigador. Este libro refleja esa madurez”.

Por su parte, Guillermo Alberto Rodríguez, también catedrático de la Universidad Jesuita, valoró que se pusiera en entredicho la concepción popular de que la política exterior en México es exclusivamente presidencialista, pues el texto rescata el papel de la cancillería, las secretarías y los organismos públicos especializados.