Pobreza, marginación, pero sobre todo hambre, arrojaron a Yuridia, a sus 17 años de edad, a emprender un viaje a Estados Unidos, sin pensar en los peligros que corren, sobre todo las mujeres, en la frontera; ahora está arrepentida.

Hasta el mes de julio de este año, 420 menores de edad poblanos han sido repatriados del vecino país, 19 de ellos sin rebasar los 11 años de edad, como el caso de tres pequeñitas que se lanzaron solas a la aventura en busca del sueño americano o de sus padres.

Según información proporcionada por el Instituto Nacional de Migración (INM), por medio de transparencia, a Intolerancia Diario, en total 8 mil 526 migrantes poblanos han sido repatriados de Estados Unidos, 5 por ciento de ellos son menores de edad.

Estas cifras colocan al estado de Puebla en el quinto lugar general de todo el país en número de repatriados de la Unión Americana, solo por debajo de Michoacán, Oaxaca, Guerrero y Guanajuato.

Según los datos proporcionados por la entidad federal, de los 420 menores poblanos que han sido repatriados en este año, 74 son mujeres y 342 viajaban solos en su "aventura".

Del total, 19 de los menores son infantes que no rebasan los 11 años de edad, 13 de ellos niños y seis niñas, de ellas tres viajaban solas y seis pequeños también cruzaron la frontera sin acompañante.

En este tema, el DIF estatal ha intentado ayudar a los menores de edad con estos problemas de migración al apoyar en tres años a 385 poblanos que cayeron en desgracia.

Desafortunadamente a pesar de los esfuerzos de la dependencia, el apoyo apenas en este año ha llegado a 49 de los menores, un poco más del 10 por ciento de los repatriados según las cifras del INM.

Deportaciones masivas
Los datos nacionales señalan que se han repatriado de Estados Unidos a 156 mil 416 mexicanos sin papeles migratorios, 141 mil 474 hombres y 14 mil 942 mujeres

En el caso de Puebla, se regresaron a la república mexicana a 8 mil 526 personas, mil 172 de ellas mujeres y 7 mil 354 hombres que no lograron quedarse en el vecino país.

En cuando a los menores de edad, fueron deportados hasta julio 9 mil 186 personas de todo el país, mil 404 de ellas mujeres y 7 mil 782 hombres, de las cuales 8 mil 566 se encuentran entre los 12 y 17 años de edad.

De los deportados de estas edades, 6 mil 563 hombres y 893 mujeres viajaban solos hacia Estados Unidos.

En todo el país, Michoacán ha tenido más ciudadanos deportados, con 14 mil 858, seguido de Oaxaca, con 13 mil 253, y en tercer lugar Guerrero, con 12 mil, 244 y Guanajuato en el quinto sitio, con 11 mil 107 repatriados.

Menores a la deriva
En cuanto a los menores de 11 años de edad, las cifras entre mujeres y hombres no es tan distante, ya que de los 620 fueron repatriados provenientes de todo México, 357 son varones y 263 chicas.

Cabe destacar que 50 de estas niñas menores de 11 años de edad viajaban solas en busca de llegar a Estados Unidos, mientras que 92 niños hicieron lo mismo, pero fueron capturados en la travesía.

En cuanto a estas cifras Puebla se encuentra colocado en el séptimo lugar a nivel nacional, liderado por Tamaulipas de donde se han repatriado a mil 385 menores, seguido de Oaxaca, con 955; Sonora, con 854; Guerrero, con 814; Michoacán, con 730, y Guanajuato, con 490 deportados.

Según cifras del DIF estatal, han apoyado a 385 menores en los tres años del actual sexenio, 11 de ellos en 2011; 99 en 2012; 126 en 2013 y 49 en lo que va del 2014.

Un ejemplo de miles
En los mayo del 2011, apenas a tres meses de iniciar la actual administración, el DIF Estatal presentó a sus primeros 12 menores apoyados en su repatriación, todos ellos de origen indígena, que vieron frustrado su sueño de trabajar en Estados Unidos.

Regresaron a su cruda realidad de vivir en la pobreza extrema sin ningún ofrecimiento de apoyo o trabajo para que no lo vuelvan a intentar.

La desesperación hizo que los jóvenes entre 15 y 17 años de edad se aventuraran en busca de empleo, ante la precaria situación que se vive en sus comunidades, donde ni la carne conocen.

Para su mala o buena suerte, fueron sorprendidos a escasos metros de la ciudad de Phoenix, Arizona, tras sufrir tres días de caminata en uno de los desiertos más mortales del mundo.

La única niña del grupo fue Yuridia, quien a sus 17 años de edad emprendió el viaje acompañada de su primo y tío, sin pensar en los peligros que corren sobre todo las mujeres en la frontera.

Originaria de Acatlán, su alto nivel de desnutrición es notable, ya que por su complexión pequeña parece una niña de 10 años de edad.

—¿Qué viviste?

—Muchos peligros, fue mucho la caminada.

Explicó que llegaron a Nogales, Sonora, en avión, para posteriormente contactar a unos polleros y emprender una caminata de tres días por el desierto."Nos faltó agua y comida", dijo llorando al recordar.

—¿Te arrepentiste?

—La verdad, sí.

—¿Regresarías?

—No —siguieron las lágrimas.

—¿Porqué lo hiciste?

—Por el trabajo, aquí no hay nada.

—¿Cómo los agarraron?

—Con perros, aunque corrimos nos alcanzaron.

"Ni pa’ carne"
Doña Feliciana, originaria de Tepetzizintla, comunidad del municipio de Vicente Guerrero —quien sólo habla náhuatl—, tiene siete hijos, el mayor, Mario, decidió irse Estados Unidos ante la falta de empleo, pobreza y mucha hambre.

Al no hablar español, tuvo que ser acompañada a la ciudad de Puebla por su comadre Carmela García, para apoyarla en todo lo necesario para la recuperación de su hijo.

En la entrevista a la que sirvió de traductora su comadre, explicó que en la comunidad donde viven no hay empleo y es lo más común emigrar para buscar una mejor forma de vida.

Mario primero emprendió el viaje a Puebla para trabajar en la fabricación de tabiques, pero al ser tan poca la paga decidió partir hacia Estados Unidos, con la esperanza de ganar lo necesario para su familia.

Sin aviso a su madre, durante dos meses no supieron de él, hasta el día en que llegó una llamada al único teléfono del poblado, donde les avisaron que su hijo estaba en la frontera luego de ser repatriado de Estados Unidos.

"Se fueron tres, pero los otros dos quién sabe", dijo al señalar que ya es la segunda ocasión que es deportado de Estados Unidos. "Pide prestado dinero para el puro pasaje y quien los lleva allá ya le pagan con trabajo en Estados Unidos".

"En el pueblo no hay trabajo para nadie, es desesperante, comemos quelites, nopales, calabacitas, es todo lo que hay allá, pero de carne no, solo pollito de vez en cuando, de los que criamos, no hay trabajo", dijo.

"Esperamos que el gobernador (Rafael Moreno Valle) cumpla, nos dijo que habrá trabajo, ojalá nos eche la mano y aunque sea para irla pasando, aunque sea para comer y estar con la familia, porque no tiene caso que estén con dinero si no hay familia".

Doña Carmela explicó que tiene dos sobrinos que desde hace 11 años se fueron a trabajar Estados Unidos, quienes mandan dinero, tienen grandes casas y hasta camionetas.

"Pero el hijo no regresa y la mamá, mi hermana, está sola, ella llora todo el tiempo, es mejor tenerlo que el dinero, ella dice de que le sirve tener casa de lujo, carro, dinero, pero no tengo a mijo, prefiero ser pobre pero con mi hijo aquí".

En otro caso, Higinio, de 17 años de edad, sí avisó a su familia que se iría a buscar trabajo al otro lado de la frontera, ante la falta de trabajo en la comunidad de San Agustín Ixcahuixtla, perteneciente a Atlixco.

"Cómo ya van para grandes, quieren tener cosas, a veces no se les da lo necesario y pues se animó a ir, aunque tratamos de convencerlo que no lo hiciera", explicó su madre.

Con sólo 3 mil 500 pesos en la bolsa, Higinio pretendía llegar a Estados Unidos y ahí contactar a un pollero a quien su hermano en Estados Unidos le pagaría el pase de frontera.

"Se fueron el 10 de mayo, pero ya ve no tuvieron suerte", dijo su madre Columba Ramírez

—¿No teme que lo intente de nuevo?

—La verdad no sé, pero yo creo que sí porque la pobreza va a seguir. Ahora a lo mejor se espera a cumplir la mayoría de edad (…) yo que soy su mamá lo voy a tratar de convencer para que no se vaya, pero el hambre es más fuerte que lo que yo le diga, aunque haya muchos peligros".

Explicó que ya tiene dos hijos en Estados Unidos, en el estado de Nueva Jersey, quienes ya no apoyan económicamente igual, al haber hecho su familia.

"Gracias a Dios no le pasó nada, ahora vamos a convencerlo que ya no lo haga, aunque no sabemos cómo, sino encuentra trabajo, pues ni modo, qué le vamos a hacer", dijo resignada