Puebla se ha convertido en un foco de captación de niñas, niños y adolescentes por parte de grupos criminales, una problemática que se ha intensificado debido a la marginación y la impunidad.
Así lo revela un informe de la Secretaría de Gobernación federal, especializado sobre el reclutamiento y utilización de menores en actividades delictivas.
El estudio realizado por la Secretaría de Gobernación federal, titulado “Mecanismo Estratégico del Reclutamiento y Utilización de Niñas, Niños y Adolescentes (NNA)”, advierte que varios factores han convertido a esta entidad en un punto crítico para las organizaciones delictivas que buscan captar a los jóvenes, exponiéndolos a peligrosas actividades ilícitas.
El fenómeno
El documento destaca que en Puebla, particularmente en la capital y zonas con altos niveles de marginación, se registran patrones alarmantes de captación de menores por parte de organizaciones delictivas.
El análisis revela que operan diversas organizaciones delictivas, entre ellas células del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel de Sinaloa y bandas locales dedicadas al narcomenudeo, robo de combustible y extorsión.
Estas organizaciones han encontrado en los menores un recurso fácil de manipular, dada su vulnerabilidad y la falta de oportunidades económicas y educativas.
La falta de opciones y la descomposición social han creado un entorno propicio para que los grupos criminales coopten a menores sin mayor resistencia de las autoridades.
El primero de ellos, el CJNG, ha logrado expandirse principalmente en zonas de alta marginación, donde recluta menores de edad para emplearlos como halcones, distribuidores de drogas y sicarios.
En segundo lugar, Los Zetas, aunque su poder ha disminuido en otras regiones, mantienen su presencia en Puebla, utilizando a los jóvenes para actividades relacionadas con el tráfico de armas, personas y la vigilancia de casas de seguridad.
Finalmente, el Cártel de Sinaloa, que concentra sus fuerzas en el noroeste del país, también mantiene redes operativas en Puebla, reclutando a menores para labores logísticas y de distribución de narcóticos.

Lagunas legales y falta de protección
Uno de los principales problemas señalados en el informe es la falta de un marco jurídico que tipifique el reclutamiento de menores como un delito específico.
Actualmente, la legislación mexicana carece de herramientas eficaces para sancionar esta práctica, lo que deja en un estado de vulnerabilidad a las víctimas y permite la impunidad de los responsables.
Diversas organizaciones han hecho un llamado urgente para que el Congreso legisle en la materia y adopte medidas efectivas para prevenir y sancionar el reclutamiento de menores.
Asimismo, el informe recomienda la implementación de programas sociales que brinden oportunidades a los jóvenes en situación de riesgo, con el fin de evitar que caigan en manos de grupos delictivos.
Los menores captados por las organizaciones criminales son sometidos a una amplia gama de actividades ilícitas, muchas de las cuales tienen consecuencias graves para su futuro.
Entre las principales tareas en las que participan destacan el halconeo, es decir, la vigilancia y el espionaje de las operaciones de los grupos criminales.
También son utilizados en el tráfico y venta de drogas, así como en actividades de extorsión y cobro de piso. Los adolescentes son, además, reclutados para participar en enfrentamientos armados e incluso en sicariato y para transportar armas y drogas en diversas regiones.
Faltan denuncias
Uno de los principales factores que agrava esta situación es la falta de denuncias por parte de las familias de los menores reclutados.
Muchos temen represalias por parte de los grupos criminales, lo que les impide reportar la desaparición o involucramiento de sus hijos en actividades delictivas.
El estudio de la Secretaría de Gobernación hace un llamado urgente a las autoridades para que refuercen las políticas de prevención y protección de menores en Puebla.
Entre las recomendaciones más destacadas se encuentran la creación de programas de reinserción social para los jóvenes que han sido reclutados por grupos delictivos.
Además, se hace énfasis en la necesidad de asegurar el acceso a educación de calidad y en la creación de oportunidades laborales que impidan que los jóvenes se vean atraídos por la delincuencia.
También se destaca la importancia de aumentar la vigilancia en redes sociales para prevenir el reclutamiento digital. Por último, se subraya la necesidad de fortalecer la coordinación entre autoridades estatales y federales para combatir de manera más eficaz a las organizaciones criminales.