Aunque en los últimos años se ha duplicado el monto del presupuesto el Presupuesto Federal 2016 se aumenta el gasto corriente, además el gasto programable crece y se elevan los niveles de deuda. 

Académicos e investigadores del Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana Puebla señalaron que lejos de mantener un presupuesto austero, el Presupuesto Federal 2016 aumenta el gasto corriente. El gasto corriente pasó del 76% en el 2014 al 79% del 2016 en presupuesto federal. El gasto no programable transitó del 21.8% al 25% del gasto neto total para 2016. 

De acuerdo al Observatorio de Salarios el aumento es generado por los costos de financiamiento  de la deuda contratada por estados y entidades gubernamentales.

De acuerdo, al Observatorio de Salarios el gasto sigue incrementándose a pesar de los anuncios de reducción y el supuesto manejo responsable de las finanzas públicas que ha realizado el gobierno federal.

“El aumento de los ingresos se debe principalmente al incremento en la recaudación tributaria, donde se propone seguir oprimiendo a las personas físicas cautivas, mediante los impuestos regresivos establecidos, que gravan proporcionalmente más a los trabajadores, sectores marginados y clase media de la población, haciendo énfasis en las personas físicas cautivas de este régimen, mientras se dejan intactos los privilegios fiscales acaparados únicamente por una cúpula empresarial”, refiere el Observatorio de Salarios 

El Observatorio de Salarios invitó al gobierno federal a evitar presupuestos que se funden en un aumento al gasto corriente: “Conminamos a que el gobierno federal dé un golpe de timón en la visión desde donde se realiza la programación del gasto público y la inversión, a fin de que se pueda ver reflejado en la mejora de las condiciones de vida de millones de personas que viven en condiciones de pobreza y desigualdad. El gobierno federal no puede renunciar a la obligación constitucional de garantizar de manera plena, la salud, educación y el desarrollo social de la población mexicana.”

El gasto corriente mantiene su tendencia al alza, reduciendo el gasto de inversión a sus niveles más bajos en la historia reciente del país.

En el análisis del Observatorio crece el gasto corriente destinado a la adquisición de bienes y servicios para operatividad funcional y administrativa, sueldos, salarios, pensiones, jubilaciones y subsidios. Para 2016 asciende a cerca de $2 billones 850 mil millones de pesos, monto que representa el 80% del gasto programable para 2016, y un incremento del 2% respecto al año en curso. 

Este crecimiento es generado por aumentos en sueldos y salarios de funcionarios públicos, la creación de plazas nuevas de alto nivel, (más de más de 60 subsecretarías, 100 direcciones generales y, burocracia para los organismos descentralizados recién creados), además de gastos superfluos en diversos ámbitos, reflejando un gobierno cada vez más costoso para los mexicanos, señala el análisis del Observatorio de Salarios. 

Los académicos de la Ibero, Humberto Morales y Miguel López López señalaron que a pesar de que se cuenta con una mayor cantidad de recursos en comparación con el 2015, estos incrementos no se verán traducidos en un aumento de la inversión pública, ni en educación, salud o desarrollo social.

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Otro dato que llama la atención es el manejo del gasto programable. El gasto programable es el utilizado para la cobertura de los gastos de operación de las instituciones y dependencias del gobierno federal. Para 2016 se destinará el 75% del gasto neto total es decir $3.6 billones de pesos.

Mientras que para el gasto no programable se destina al cumplimiento de deuda pública y los intereses generados por ésta, además de las participaciones a entidades federativas y municipios. Para 2016 asciende a $1.2 billones de pesos, lo que representa una cuarta parte del gasto neto total.

El aumento del gasto no programable continua con su tendencia a la alza, para 2016 el incremento proyectado es del 3.2% (pasando del 21.8% al 25% del gasto neto total para 2016), este aumento es provocado en su mayoría por mayores costos de financiamiento (intereses) de la deuda contratada, la cual al continuar aumentando, genera mayores costos y compromete los recursos nacionales

La deuda del poder público

Los discursos triunfalistas donde se expresa que en 2016 existirá un déficit fiscal del Gobierno del 0.5%, debido al supuesto buen manejo de las finanzas, resultan ser falsos, debido a que están sustentados en una trampa contable, generada por las modificaciones en la reforma hacendaria, donde ahora se separa el nivel de endeudamiento de las empresas productivas del Estado, únicamente para esconder el verdadero déficit fiscal, el cual será del 3% del PIB solamente para 2016. 

El saldo de la deuda total acumulada alcanzaría en 2016 cerca del 50% del PIB, lo que significa que la mitad de todos los bienes y servicios que se producirán, están comprometidos por deuda. 

Durante el gobierno de Peña Nieto este saldo ha incrementado en más del 10%, pasando del 37.5% al 47.8% del PIB, este ha sido el mayor incremento en los últimos 15 años, advierte el observatorio de salarios.

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