Propietarios de pequeños y micronegocios como las 10 mil unidades económicas del corazón de Puebla analizan acudir a la banca para solicitar crédito y dar la batalla financiera generada por el coronavirus ante el olvido de autoridades de los tres niveles de gobierno. 

El presidente del Consejo de Comerciantes Establecidos del Centro Histórico, José Juan Ayala Velázquez, alertó que el 40 por ciento de los establecimientos, en su mayoría familiares, se encuentra en terapia intensiva y bajen las cortinas definitivamente por la falta de clientes para sacar adelante los gastos básicos. 

Reveló que los pequeños y micronegocios necesitan al menos de 25 mil pesos mensuales para sobrevivir, el mayor porcentaje se dirige al rubro salarial, compra de mercancías, además del pago rentas, agua, energía eléctrica, suministro de agua, internet, telefonía fija y a impuestos.

En esta época financiera dura del Coronavirus, pero con el acompañamiento del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Puebla y México Nacional, buscarán a la Asociación Nacional de Bancos para que otorguen facilidades en acceder a créditos para los negocios.

Pero aclaró que si varios negocios bajan la cortina y miles de personas quedan sin trabajo, la culpa será del gobierno de la Federación por cerrar las puertas de la ayuda en un momento crítico porque ni siquiera tiene la sensibilidad para ampliar fechas de pagos de impuestos, pero sí exige puntualidad sin importar que no existan ingresos por la pandemia mundial del Covid-19 que desaceleró la economía a niveles nunca antes observadores. 

Precisó que esa parte del motor económico de México pretende generar una plataforma para acceder a créditos, con tasas blandas y que sea el gobierno federal el aval para obtenerlo a través de la banca. 

El dirigente empresarial, advirtió que aunque el sector empresarial está desesperado por la incertidumbre y el querer mantener estables las fuentes laborales y evitar perdidas de empleos, trabaja en estrategias para evitar que millones de familias poblanas y mexicanas se queden sin sustento.

Los empresarios en actos de desesperación ya han puesto a tope sus tarjetas de crédito para sacar adelante los negocios y mantener a la mayor parte de la plantilla laboral, además de solicitar préstamos familiares o amigos porque los ahorros propios están en proceso de agotarse por la carencia de clientes.