El Papa Benedicto XVI recordó hoy su reciente viaje a México y Cuba, el cual, dijo, dio “un buen resultado pastoral”.

Durante la audiencia pública celebrada en la plaza de San Pedro el Pontífice dijo que con esa gira quiso “abrazar al entero continente, invitando a todos a vivir juntos en la esperanza y en el compromiso concreto de caminar unidos hacia un futuro mejor”.

Ante unas 11 mil personas reunidas en la plaza, Benedicto XVI recordó los motivos de su viaje (efectuado del 23 al 29 de marzo pasado).

Entre ellos se refirió al bicentenario de la Independencia de México y otros países de América Latina; las dos décadas de relaciones diplomáticas entre México y El Vaticano; y el cuarto centenario del descubrimiento de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre en Cuba.

Dijo que una de las características de esta visita ha sido la acogida “extraordinaria, festiva y vivaz” de los mexicanos, como signo del “abrazo caluroso de todo un pueblo”.

El Papa habló de su estancia en León, Guanajuato, donde, ante las autoridades civiles y religiosas, subrayó “la necesidad del reconocimiento y la tutela de los derechos fundamentales de la persona humana, entre los cuales destaca la libertad religiosa”.

También aseguró su “cercanía a cuantos sufren a causa de plagas sociales, de conflictos nuevos y antiguos, de la corrupción y la violencia”.

Señaló que el entusiasmo de cuantos lo escuchaban atestiguó “la tenaz esperanza de los cristianos mexicanos, que sigue encendida en sus corazones a pesar de los momentos difíciles”.

En la eucaristía dominical en el parque del Bicentenario de León, el Papa exhortó a los miles de participantes a “confiar en la bondad de Dios Todopoderoso que puede cambiar desde dentro, desde el corazón, situaciones oscuras e insoportables”.

También manifestó su gratitud a cuantos “siembran el Evangelio en situaciones complejas y, a menudo, no carentes de limitaciones”.

El Papa también recordó su viaje a Cuba, donde fue “ante todo para apoyar la misión de la Iglesia Católica, comprometida en anunciar el Evangelio con alegría, a pesar de la escasez de recursos y de las dificultades que todavía se deben superar”.

Benedicto XVI evidenció las buenas relaciones existentes entre el Estado y la Santa Sede, encaminadas “al servicio de la presencia viva y constructiva de la Iglesia local”.

También aseguré -añadió- que el Papa lleva en su corazón las preocupaciones y aspiraciones de todos los cubanos, especialmente de aquellos que sufren por la limitación de la libertad.”

“Un momento de gran intensidad espiritual” fue la primera Misa celebrada en tierra cubana con motivo del cuarto centenario del descubrimiento de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba”, recordó.

Dijo que las miles de personas que asistieron a ella eran “el signo de una iglesia que viene de situaciones no fáciles, pero que da un testimonio vivo de su caridad y de su presencia activa en la vida de la gente”.

“Invité a los católicos cubanos y a toda la población, que espera en un futuro mejor, a dar nuevo vigor a su fe y a contribuir, con la valentía del perdón y la comprensión, a la construcción de una sociedad abierta y renovada donde haya cada vez más espacio para Dios”, añadió.

Advirtió que cuando Dios se elimina, “el mundo se convierte en un lugar inhóspito para los seres humanos”.