Sin línea y sin gobernador priista, los militantes del tricolor se dieron vuelo inscribiéndose en un proceso interno que, por primera vez —de manera involuntaria— se abrió de par en par. El priismo rebasó a su dirigencia en un proceso sin comparación en los años recientes del PRI.

Unos 87 aspirantes a diputados federales se inscribieron en busca de la candidatura tricolor a diputado federal en 15 distritos. El PRI tiene hasta el día 15 de este mes para determinar si dichos registros son procedentes y, de serlo, los registros se ratificarán o desecharán en asambleas distritales a celebrarse 18 y 19 de febrero.

El PRI echó mano de todos: alcaldes y diputados locales del PRI se inscribieron para ser diputados federales, sin importar que se postularon a cargos de elección popular por una duración de tres años. El único distrito reservado es el distrito 11, que el tricolor entregó al Partido Verde Ecologista (PVEM); en dicho distrito no hubo registros. Salvo los distritos de Huachinango y Zacapoaxtla —donde sólo se registraron dos aspirantes por distrito— en los demás no hubo cortapisa en las inscripciones. Hasta 10 aspirantes por distrito se registraron en algunos de ellos, como en el distrito 9 de la ciudad de Puebla, o el distrito 16 con cabecera en Ajalpan, donde se inscribieron nueve aspirantes.

También destacó en la inscripción de precandidatos priistas, políticos que o han sido candidatos por otros partidos políticos en elecciones 
recientes, o se inscribieron por otros partidos políticos en esta contienda. Es el caso de Rosalío Zanatta Vidaurri, quien se registró como precandidato a la diputación en el distrito de Ajalpan por el Partido del Trabajo.

Otro aspecto sintomático del registro de precandidatos fue el que cinco legisladores locales del tricolor se inscribieran para buscar la diputación federal: Jesús Morales Flores, Salomón Escorza, Filiberto Guevara, Eleofernes Palacios Reyes y hasta el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, José Luis Márquez. Este último busca la candidatura por el distrito de Zacatlán, y hace apenas unas semanas fue electo como presidente del máximo órgano del gobierno en el Congreso de Puebla.

Desde temprana hora los aspirantes llegaron a inscribirse.

Por ejemplo, el cetemista Pedro Galindo Carrasco llegó acompañado por el dirigente de la CTM, Leobardo Soto Martínez. Al mismo tiempo que se inscribía el aspirante Pablo Fernández del Campo como precandidato al distrito 9 de la ciudad de Puebla, se inscribía también el exfuncionario melquiadista Héctor Jiménez y Meneses como aspirante a la diputación por Atlixco. El alcalde de San Martín Texmelucan, Carlos Sánchez, también se inscribió para ser candidato por dicho distrito.

En el registro no faltaron las porras ni el folclor: desde porras hasta bandas y huehues. Pero el mejor acto de folclor del evento fue el desfile de priistas que —sin un gobernador de su partido— se dieron vuelo registrándose como precandidatos.