Una placa y dos cruces blancas en San Bernardino Chalchihuapan recuerdan el asesinato del niño José Luis Tehuatlie Tamayo a dos meses de su muerte, sin que aún haya algún detenido o fincado responsabilidad a autoridad alguna.

Fue el 19 de julio cuando luego de un hermetismo total de parte del gobierno estatal se informó que el pequeño de 13 años de edad falleció a consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

José Luis llevaba internado diez días en el Hospital General del Sur, al que llegó luego de recibir un impacto —ahora se sabe— de un latón de gas lacrimógeno, disparado por uno de los 32 elementos de la Policía Estatal que desalojaron la autopista Puebla-Atlixco.

Ahora ni siquiera por tener a cuestas un resolutivo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) existe alguna detención por esta muerte, y mucho menos el responsable del operativo, Facundo Rosas Rosas, ha sido removido de su cargo.

La noche del 15 de septiembre en esta junta auxiliar perteneciente al municipio de Santa Clara Ocoyucan se develó una placa en su memoria, en la que se acusa de su muerte al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Queda también como recuerdo la tumba del niño de 13 años de edad, entre una montonera de tierra repleta de flores recién colocadas, donde sobresalen las leyendas en las cruces dan explicación, muy a su modo la pérdida.

"Faltaba un ángel y volaste al cielo"; "un angelito se fue de mi lado, para estar contigo señor"; "descanse en paz en la nueva vida", se lee de epitafio en dos cruces blancas con letras doradas.

El 12 de septiembre la CNDH en voz de si titular, Raúl Plascencia Villanueva, determinó que los elementos de la Policía Estatal fueron los que asesinaron por medio excesivo de la fuerza al niño.

Por lo tanto, recomendó al gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas, fincar responsabilidades contra el secretario de Seguridad Pública, Facundo Rosas Rosas.

De este modo, el ombudsman tiró por la borda la versión del gobierno estatal de que fue la onda expansiva de un cohetón aventado por manifestantes lo que lesionó al niño de 13 años de edad, la que mantuvieron cerca de dos meses.

9 de julio
La lesión
Un niño de 13 años muy grave y al menos cuatro manifestantes y por lo menos una docena de policías estatales lesionados fue el saldo del enfrentamiento entre pobladores de la región de Chalchihuapan y elementos de Seguridad Pública Estatal.

Hasta el cierre de esta edición, el menor José Luis Alberto Tehuatle estaba siendo operado de urgencia al recibir una fuerte lesión en la cabeza.

Esa tarde, una protesta de pobladores de dicha localidad cerraron la autopista Atlixcayotl, para protestar por la demanda de que las funciones del Registro Civil regresen a las juntas auxiliares.

Luego de este enfrentamiento, en entrevista a reporteros, el gobernador Rafael Moreno Valle afirmó que fue el resultado de la aplicación estricta de la ley, pues su gobierno no está dispuesto a permitir el bloqueo de carreteras y vialidades.

Sentenció sobre los menores de edad que resultaron lesionados, que es responsabilidad de los manifestantes, pues involucraron a infantes en la protesta.

“Lo lamentable es que personas que están infringiendo la ley lleven a menores como escudos a una acción ilegal, me parece que es algo muy delicado, es responsabilidad de quienes actúan de esa forma”.

El menor es estudiante de la secundaria de San Bernardino Chalchihuapan, que se localiza a unos 200 metros de donde se dio el enfrentamiento.

Mientras tanto, este medio de comunicación trató de contactar a familiares de José Luis en el Hospital General del Sur, donde se encuentra internado, pero el trabajo periodístico fue impedido por personal de seguridad del nosocomio.

11 de julio
La angustia
Elia Tamayo Montes, madre de José Luis, vive momentos de angustia a las puertas del Hospital General del Sur en donde convalece su hijo lesionado de gravedad durante una gresca, de la que nunca imaginaron formar parte.

En entrevista para Intolerancia Diario, la mujer, de 37 años de edad, relató que los policías estatales aventaban “cosas” que detonaban, para luego ver cómo su hijo caía inerte.

Esta declaración coincide con un comunicado emitido por la Comisión de Derechos Humanos de Puebla (CDH-Puebla), donde se señala a elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal como los culpables de la lesión que mantienen al niño en terapia intensiva.

Elia se mantiene en vela en la zona de urgencias pediátricas desde el miércoles a la espera de una buena noticia; sin poderse comunicar con sus familiares, ya que no sabe utilizar un teléfono celular que le prestó su hermana.

Apretar un solo botón para contestar el aparato es lo único que aprendió para recibir llamadas esporádicas de sus parientes.

Sus ojos rojos e hinchados por tanto llorar y no dormir son señales de la preocupación que la mantienen en vilo sin querer separarse de la sala de espera del nosocomio, ni siquiera unos metros para ir a desayunar.

A la familia Tamayo unos segundos le cambiaron la vida. Tuvieron la mala fortuna de cruzar un terreno en los momentos en que se desarrollaba la gresca.

Un objeto, aún no definido, se impactó en la cabeza de José Luis. Con un paso antes o después no serían parte de esta historia.

“Los granaderos estaban aventando cosas que explotaban y cuando yo oí eso, mi hijo cayó de un lado, yo venía de cinco metros”, señaló en entrevista para Intolerancia Diario.

—¿Venia atrás de su hijo?

—Sí

—¿Pero fue desde de los granaderos?

—Sí, desde ahí porque yo sé que estaban aventando, que estaban agrediendo a las personas. Estaban tronando bastante

—¿Tenía su hijo alguna quemada?

—Pos’orita cuando yo le vi la herida le voló un pedazo.

Por la mañana de ese jueves, la Comisión de Derechos Humanos de Puebla (CDH-Puebla) emitió un comunicado poco común en lo que va de la administración de Adolfo López Badillo.

En el mismo se destaca la declaración de Elia Tamayo, donde acusa a la Policía Estatal de ser la culpable de las lesiones de su hijo.

“La madre del menor describió la forma en que ocurrieron los hechos, por lo que señaló a la Policía Estatal como la autoridad responsable de la agresión donde resultó lesionado su hijo”, señala el texto del boletín 77/2014.

12 de julio
La pobreza
En un recorrido de este medio por Chalchihuapan, a casi una hora de la ciudad de Puebla, entre Atlixco y la capital estatal, se comprobó no sólo la pobreza extrema con que viven la mayoría de sus habitantes, sino ahora el miedo, ira e impotencia.

Para llegar a la casa del niño José Luis Tehuatli Tamayo es necesario atravesar calles de adoquín y de terracería, al estar ubicado en la subida de un cerro.

La casa está deshabitada desde el día del incidente, señalaron sus vecinos, quienes expresaron su malestar por la situación y preocupación por el estado de salud del pequeño de secundaria.

En la mayoría de las casas de adobe y lámina habitan grandes familias con niños pequeños que juegan con lo que pueden por el lugar sin restricción alguna, como un pequeñito de dos años que jalaba con una cuerda las llantas de plástico de la parte trasera de lo que fue un triciclo alguna vez.

“¿Qué les podemos decir?, aquí somos muy pobres”, señaló una mujer que cargaba a una bebé de escasos meses de nacida, al señalar que casi todos en el pueblo son campesinos que trabajan por jornada diaria, casi nadie es propietario de tierras.

“Antes de los trancazos, llegó un comandante a decirnos que nos iba a quitar porque nos iban a quitar, les pedimos que enviaran a alguien de gobierno para dialogar, pero nos respondió, ‘no venimos a dialogar, traigo ordenes de quitarlos a fuerza´, nos dijo”, señalaron los pobladores.

“Les dijimos que se calmaran porque estaban saliendo los niños de las escuelas y el comandante dijo ‘les damos un ultimátum de cinco minutos’ y fue cuando los detuvieron a los que se llevaron, todavía ni empezaban las agresiones, cuando nos dimos cuenta ya se los llevaban”.

16 de julio
El hermetismo
La Secretaría de Salud resguarda con receló el estado de salud del niño José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo, a pesar de que su propia madre no ha tenido acceso a esa información.

El titular de la dependencia, Roberto Rivera Trewartha, en dos entrevistas radiofónicas argumentó que fue la abuela la que solicitó que no se ande difundiendo la situación.

Sin embargo, Elia Tamayo, madre del menor, ha señalado a medios de comunicación que los funcionarios o directivos del Hospital General no le han dado el menor dato de cómo se encuentra su hijo.

En tanto, el funcionario estatal, en entrevista por los noticiarios Buenos Días, de Cinco Radio, y Oro Noticias respondió en ambas emisiones que a información no se va a dar a conocer por "respeto y secrecía" de la familia.

18 de julio
Muerte cerebral
José Luis Tehuatlie Tamayo fue diagnosticado la tarde del viernes con “muerte encefálica”, según un comunicado oficial de la Secretaría de Salud.

El director del Hospital General del Sur, José Antonio Martínez García, informó de la muerte cerebral únicamente a algunos medios periodísticos que fueron citados para escuchar el reporte.

El galeno refirió que ese viernes a José Luis Tehuatlie le fueron practicadas pruebas de encefalograma y de ultrasonido Doppler cerebral, en las que se detectaron, ausencia completa y permanente de conciencia, ausencia permanente de respiración espontánea, entre otros.

Al leer el comunicado, José Antonio Martínez señaló que le consultarían a la familia del menor “los pasos a seguir”.

Pero familiares del menor denunciaron que la información difundida no les fue dada a ellos de manera oficial, además de que solicitaron el expediente del niño y que el personal de la dependencia se los negó.

19 de julio
Muere el mártir de Chalchihuapan
El niño Tehuatlie Tamayo falleció esa tarde debido a un paro cardiaco. Apenas el viernes el menor de 13 años había sido declarado con muerte cerebral.

El niño se mantenía vivo en el nosocomio donde estaba internado porque estaba conectado a aparatos.

La lesión del niño José Luis Tehuatlie no tiene ninguna quemada producto de algún cohetón, reveló el médico neurólogo Luis Felipe Loria Rosado, enviado del Senado de la República.

—¿En el expediente señalan la lesión, que pudo haber sido?

—No, se sabe que fue algo contuso, algo fuerte, pero no se puede decir qué. Yo tampoco podría decirle.

—¿Alguna quemada, se señala un cohetón?

—No, un cohetón, pero no tiene huella de quemada en el rededor de la cicatriz.

—¿De qué tamaño fue la lesión en el cráneo?

—De unos tres centímetros, ahorita ya es grande porque ya le quitaron un pedazo de cráneo, ya se volvió grande, pero como de ese tamaño fue, porque el cerebro se siguió hinchando y cuando se presenta esto que se llama enema cerebral maligno, no hay ningún método.

Dijo que el cuerpo podría aguantar dos o tres días más conectado o hasta pierda funciones, dijo al señalar que la respiratoria ya no la tiene, por lo que falta la cardiaca, movimiento de intestinos y de orinar, sin embargo aquella tarde de sábado finalmente murió.