Alejandro Chávez Palma, economista de la UAP, señala que en el gobierno de Puebla existe una “burocracia dorada” que recibe sueldos millonarios, mientras que la mayoría de los trabajadores estatales reciben sueldos miserables.

“Se trata de una burocracia muy costosa, una casta dorada que no da resultados pero que recibe salarios de lujo”.

Chávez Palma explica que tan sólo el gobernador del estado de Puebla obtiene una remuneración mensual de $137,541.00.

Lo que significa, comparado con el salario mínimo diario, que es de $63.77, que el salario del gobernador, equivale a 2 mil 157 salarios mínimos.

Pero lo que gana el gobernador de Puebla anualmente $1,650,492.00 equivale a 26 mil veces el salario mínimo.

Este desfase se aprecia en lo que ganan los secretarios de la administración estatal.

Los contribuyentes —aduce Alejandro Chávez Palma— pagan a cada uno de los secretarios de la administración estatal $87,868.00. Pero al multiplicarse por 11 secretarios de la administración estatal, al año los contribuyentes pagan $11,548,576.00. Esto significa que lo que reciben este grupo selecto de funcionarios equivale a 181 mil salarios mínimos.

Otro dato que resalta del análisis es que en el Congreso del estado de Puebla cada legislador, de acuerdo al tabulador, recibe $60,050.00 de manera mensual.

Es decir, estando conformado el Congreso local por 41 legisladores, la nómina de los diputados alcanza mensualmente los $2,462, 050.00.

Lo que significa que esta nómina es equivalente a 38 mil 608 salarios mínimos.

Al final del año, se habrán pagado $29,544,600.00, lo que significa 463 mil 229 salarios mínimos.

***

Chávez Palma señala que esto no es un dato menor porque la estructura de los salarios representa también la manera cómo el estado distribuye los recursos: “No hay que olvidar que los salarios provienen de los impuestos que son recaudados y que pagan los poblanos, en este caso, y hay que ver que el trabajo que realizan estos funcionarios no se equipara con los resultados que obtienen a pesar de que tienen una nómina de excepción”.

Chávez Palma señaló que se trata de “secretarías improductivas” con “gastos onerosos”.

Si revisamos, señala Chávez Palma, el dinero que reciben los altos mandos de estas dependencias, entidades y poderes.

Chávez Palma plantea que para el 2014, de acuerdo al análisis de la Ley de Egresos, hay una nómina acumulada con percepciones anuales mayores a un millón de pesos para 16 mil 882 burócratas del sector central.

En el mismo orden de ideas, el economista señala que 3 mil 392 burócratas de entidades “apoyadas” y 2 mil servidores públicos de los poderes y organismos “autónomos” que representan un gasto por 3 mil 470 millones, 774 millones y 66 mil 375 millones en el Ejercicio Fiscal 2014, según lo que señala la Ley de Egresos del estado de Puebla.

Chávez Palma señala que al sumar las nóminas de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) con la de la Procuraduría General de Justicia de Puebla, se generan mil 720.9 millones, lo que significa un 88 por ciento de la nómina del estado de Puebla pagada por los contribuyentes del estado.

Tan sólo estas dos dependencias reciben mayores recursos que los 13 institutos tecnológicos del interior del estado de Puebla, así como las 14 universidades politécnicas y tecnológicas, y si se toman en cuenta los recursos del Hospital del Niño Poblano y del INEA, que en total reciben apenas 942 millones 883 mil 260 pesos, de acuerdo a lo que indica la Ley de Egresos.

El economista de la UAP explica que si se toma en cuenta el gasto en salarios de la PGJ, de la SSP y de la Secretaría General de Gobierno (SGG) se estaría hablando de 2 mil 4 millones 821 mil 311 pesos.

Es decir que los recursos que reciben los altos mandos de estas dependencias son mayores a la suma de los presupuestos de secretarías como la Sedeso, que recibe 935 millones; la SDRSOT, que recibe 575 millones; la Secretaría de Turismo, que apenas recibe 85 millones y la Secotrade, que recibe 179 millones.

“Lo más grave es que hay una burocracia dorada, un grupo de funcionarios de la administración pública, encabezados por el gobernador del estado, que reciben sueldos millonarios, quienes anualmente reciben salarios superiores al millón de pesos”.

Chávez Palma resalta que lo que arrojan estos números es que el Congreso local no está haciendo una revisión de la distribución del presupuesto, cuando es responsabilidad de los 41 legisladores plantear modificaciones al presupuesto, revisar cómo se gastan los recursos y cuál es la distribución de los mismos.

“Lo que más nos preocupa es que el gasto improductivo o gasto corriente en el rubro de servicios personales, que son las plazas, la nómina, las remuneraciones de la burocracia dorada y onerosa del estado, los servicios generales materiales y suministros son mayores al gasto productivo; y ¿qué es el gasto productivo? Pues nada más que es la inversión pública en obras de infraestructura que fomentan el desarrollo del estado”.

Lo que estamos viendo, plantea Chávez Palma, es que el gasto productivo está cayendo mientras los servicios personales están subiendo. Hay una relación inversa.

El economista de la UAP señala que los servicios personales equivalen al 8.26 veces más al monto de inversión pública.

“Esto es lo que deberían estar discutiendo los diputados en su revisión del gasto y en la aprobación de la Ley de Egresos. ¿Cómo es que el gobierno de Puebla está gastando y planea gastar los recursos públicos, que son recursos que provienen de los poblanos, de los contribuyentes de Puebla? Porque si no hay una visión patrimonialista del presupuesto en la que los diputados solamente aprueban lo que la Secretaría de Finanzas les envía y lo aprueban a ciegas, sin mover nada, lo que genera una estructura deficiente del gasto público.

”Y digo deficiente porque no basta nada más que haya dictámenes técnicos de los recursos del estado. Eso no es suficiente, lo que tenemos que revisar y lo que tienen que revisar los diputados es la estructura del gasto y del presupuesto”.

Luego de hacer una pausa y con documentos en mano de su análisis presupuestal, Chávez Palma reflexiona: “Técnicamente, a pesar de lo que presumen, hay una ineficiencia en el gasto público, la más pura ineficiencia en el gasto público que se ha presupuestado y que se ha aplicado”.