Un año de dormir en el piso, mal comer y amenazado hasta con ser desaparecido, no ha mermado en nada el espíritu del presidente auxiliar de Chalchihuapan, Jairo Javier Montes Bautista, recluido en el penal de San Miguel.

En una larga plática con Intolerancia Diario en medio del dormitorio Z del reclusorio de la capital de Puebla, señala tajante que está en una especie de vacaciones, aunque advierte que desde ahí sigue su lucha contra el gobierno estatal.

Está consciente que aún le falta mucho tiempo para poder recobrar su libertad, sobre todo porque pronto cambiará de abogados, quienes no han hecho nada para sacarlo.

Acusó directamente a Alejandro del Castillo, quien ahora defiende la causa de Chalchihuapan, de ser el artífice del resquebrajamiento del movimiento.

Javier Montes, ha bajado 20 kilogramos de peso desde que fue detenido el 21 de noviembre de 2014, cuatro meses después del enfrentamiento entre pobladores de Chalchihuapan con la policía estatal.

Está acusado de intento de homicidio, debido a unas fotografías en las que supuestamente se le identificó cuando golpeaba a un uniformado aquel 9 de julio de 2014.

Pero lo toma positivo, dice que esos 20 kilogramos los tenía de más y que ahora tiene suficiente tiempo para leer, por lo que aprovecha “sus vacaciones”.

Y lanza la advertencia al gobierno, de que cuándo salga del penal, solo se irá a bañar, para salir a protestar de nuevo por las arbitrariedades contra las juntas auxiliares.

El movimiento de Chalchihuapan, creció aquel 9 de julio, cuando protestaban porque el gobierno estatal les quitó facultades, sobre todo en la administración del registro civil y de la seguridad pública.

Cuando pobladores de la comunidad perteneciente al municipio de Santa Clara Ocoyucan cerraron la autopista a Atlixco, fueron desalojados por cientos de policías estatales, lo que derivó en un enfrentamiento, del cual salió un niño muerto y decenas de lesionados.

Jairo Javier, es el único detenido hasta la fecha de los cientos de protagonistas de la trifulca. Ni policías ni pobladores se encuentran en prisión.

Incluso están libres los uniformados que lanzaron proyectiles de gas lacrimógeno que le pegaron al niño, José Luis Tlehuatle Tamayo, quien perdería la vida días después por la lesión.

Pero lo toma con calma y advierte que 2016 será de lucha, “por eso no me sueltan, porque si desde aquí adentro sigo en batalla, imagínense afuera”.

Llegar a la sombra

Para poder ingresar al penal, en primera instancia se tiene que pagar discretamente 20 pesos, los que se entregan a los policías del primer filtro cuando se da la credencial con la que la visita se identifica.

Una vez ya en el afamado dormitorio Z, donde están recluidas diez personas, entre ellos homicidas y secuestradores, Jairo Javier, espera paciente su destino en un proceso que no se vislumbra fin.

En la entrevista afirma que seguirá en la lucha y batalla para que en el país no se replique la Ley Bala o lo que sucedió en Chalchihuapan.

A sus 25 años de edad, reconoce que lo que más extraña de la libertad son los jaripeos, aunque ha tomado de manera positiva el encierro, al saberse un preso político.

Montes habita una celda con tres personas más, quienes duermen en las camas de cemento, mientras él lo tiene que hacer en el suelo, solo con un cobertor, debido a que fue el último que llegó.

Mientras hacía sus comentarios, compañeros del dormitorio preparaban su comida en una vieja parrilla eléctrica y usaban unos bancos como mesa, todo bajo la música de una grabadora Sony.

Poco a poco fue recordando lo que ha vivido este tiempo al grado de señalar que el ex subsecretario de Gobierno Luis Cornejo, le trató de advertir lo que se avecinaba.

“La última vez que hable con Cornejo me dijo que me cuidará, incluso me dijo que me la llevara tranquila, y pues mi posición es defender a la gente, ésto llegó a este desenlace”, declaró.

Contó que a raíz de su detención, la autoridad empezó a intimidar a sus homólogos de otras comunidades que seguían en la lucha; al mismo tiempo el gobierno estatal inició una campaña de división, para que se fracturara el movimiento.

¿Y se debilitó?, se le preguntó.

-No debilitarlo como tal, a la vez iba presionando a los que estaban en la CEDIP. A un año de eso puedo decir que hay presidentes auxiliares que siguen en la lucha, y están en la idea de apoyarnos a todos, no solo a mí sino también a Raúl, Sabino –presidente auxiliar de La Resurrección-, incluso a Adán y Paul Xicale –opositores del Parque Intermunicipal de Cholula-. Todos presos.

Dejó en claro que la Coordinadora de Defensa de la Identidad de los Pueblos (CDIP) se conformó por una confusión, “pues Alejandro del Castillo le dijo a Rocío Pérez –hija de Raúl- que yo había comentado que tomará el mando, cuando eso no fue cierto”.

Presidentes auxiliares insistirán que les regresen sus facultades

En este último año del gobierno de Rafael Moreno Valle, resaltó que la CEDIP se constituirá como organización, además presentarán su iniciativa de ley, la cual ya está en borrador.

“Y aunque ya sabemos que el Congreso del Estado está sometido, manejado por el ejecutivo, es necesario que se impulse esta iniciativa y no solo que se quede en manifestaciones, marchas, ruedas de prensa, sino que se presente algo legal y no vamos a soltar el caso, ya que nosotros estamos como presidentes hasta el 2019”, declaró.

El ex edil de Chalchihuapan está consciente que al menos en este sexenio no quedará libre, ya que el gobierno morenovallista se cierra al dialogo, además es represor y vengativo.

“Quiero que sepa el gobierno que me mantendrá encerrado pero yo seguiré en la lucha y dando la batalla para que la Ley Bala no se replique en el país y voy a pelear para que lo que pasó en mi pueblo no se vuelva a repetir”, aseguró.

-¿Cómo le harás?

-Los presidentes auxiliares harán su parte y yo la mía, voy a levantar la voz, no me quedaré callado.

Asimismo señaló que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha dejado mucho que desear en el caso de Chalchihuapan, sobre todo en los hechos del 9 de julio del 2014, donde murió un menor –José Luis Tlehuatle- y varios pobladores resultaron heridos por los policías estatales.

“La CNDH no ha hecho lo que le corresponde, yo esperaría que hiciera lo que le toca, no pedimos que nos favorezca sino que haga lo que tiene que hacer”, comentó finalmente.