Puebla lució como una ciudad fantasma a lo largo de la jornada electoral gubernamental en las áreas donde se localizaban las casillas. Los poblanos respondieron sucintamente al llamado para renovar Casa Puebla.  A unos cuantos metros de los centros de votación lucían como almas en pena encuestadores y personas que a decir de expertos comiciales son considerados como vigilantes de partidos políticos en pugna. 

En la Angelópolis a donde sí se volcaron a hacer efectivo su sufragio fue en la Central de Autobuses de Puebla (CAPU). Las  750 boletas se esfumaron como una bocanada a un cigarrillo sin filtro. Los sufragantes se encolerizaron porque ya no lograron votar, pero la ley electoral es muy puntual y fue avalada por cada uno de los partidos políticos y árbitros electorales. La discusión estaba de más. 

A lo largo de la contienda se logró observar como los poblanos acudían a sufragar,  pero sin esa convicción de otras épocas, posiblemente la minigubernatura no importó tanto porque el tiempo es muy corto y el amor por los protagonistas no es absoluto. 

La lista nominal es relevante porque dos millones 287 mil 563 mujeres conforman un universo del 53.31 por ciento. Ellas –de acuerdo a los datos duros del IEE y del INE– aparentemente decidirán la contienda porque los hombres son minoría con un 46.69 por ciento del listado nominal. 

Personas de la tercera edad, factor común en las casillas hasta el mediodía, a lo lejos se observaban las urnas con un mínimo de votos. El encuentro entre sufragantes y boletas electorales para decidir el futuro de Puebla  no  ocurrió de acuerdo a los buenos deseos de Jacinto Herrera Serrallonga y Marcos Rodríguez del Castillo. Lo presidentes consejeros del IEE y del INE durante la víspera invitaron hasta el cansancio a los poblanos a hacer efectivo su voto.

A los poblanos de plano la elección no les llamó la atención el proceso en el que el sucesor de Rafael Moreno Valle gobernará a Puebla a partir de febrero de 2017.

La falta de interés seguramente se notó más de la cuenta porque los poblanos con la ley seca que se implantó en territorio poblano un día antes de lo comicios terminó por ‘desactivarlos’.

El abstencionismo fue notorio, no por capricho, por convicción de una sociedad que ha demostrado con creces mantenerse al margen de la vida política en elecciones intermedias como estas. La elección de verdad será en el 2018.

Reportan los enterados que el único lugar donde hubo expectación de a buena fue la casilla a donde el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa acudió a sufragar.

Seguramente el mensaje a los candidatos y candidatas para mantener y hacer valer su palabra en beneficio de Puebla mantuvo presente en la mente de la comunidad la renovación del gobierno estatal.

La ciudad de Puebla lució plena como si se hubiese tratado de un día feriado de la época de los 60 en la que los peatones podían caminar sin inconvenientes y los pocos automovilistas se tornaron amables por primera ocasión en el 2016.

La Puebla de antaño resurgió con fuerza porque en las principales calles y cruceros el panorama fue alentador porque los niveles de contaminación se redujeron y la precipitación pluvial no “alentó” el calor que en días anteriores golpeó con tubo a los citadinos.

El mismísimo “Gregorio” lucia apoteósico con su fumarola a toda máquina, posiblemente anunciando la victoria de uno de los cinco contendientes que abrumaron a los poblanos con sus planes y proyectos de trabajo para devolverles la grandeza.

Los candidatos sin quererlo pasaron a ser un objeto decorativo de la jornada electoral. Pero con el imperativo de convertirse en la pieza clave del ajedrez político local y nacional a partir de la madrugada de este lunes porque el triunfador o triunfadora tendrá la certeza de las boletas contadas y computadas.

Capu sí votó

En contraparte los poblanos que arribaban a la Angelópolis y los que salían de ella por cuestiones laborales prácticamente se comieron las 750 boletas de las casilla especial de la CAPU, pero los motivos para protestar se apagaban puntualmente porque la ley electoral solo contempla ese número de boletas en cada una de las 36 casillas especiales.

Las voces se levantaron pero los funcionarios de casillas y representantes de los partidos políticos y candidata independiente explicaron que la ley electoral así lo establece.