Tras quedar instalada la LX legislatura en Puebla, las dos principales fuerzas políticas encabezadas por el Movimiento Regeneración Nacional y el morenovallismo denunciaron mutuamente imposiciones y exclusión, mientras el PRI demandó que el Congreso del Estado no sea una arena política.

Tras perder el control del Congreso que mantuvo por siete años ocho meses la corriente morenovallista, Marcelo García Almaguer, coordinador de la bancada de Acción Nacional, aseguró que se está generando un clima de terror laboral en el poder legislativo.

El legislador aseguró que mantendrá apertura y escuchará a los trabajadores despedidos en el sexenio del exgobernador Rafael Moreno Valle, así como a los trabajares del Congreso local que fueron dados de baja a unos días de que concluyera la legislatura anterior.

Criticó que los diputados que acaban de terminar su período legislativo hayan tomado esas medidas, pues aseguró que tiene conocimiento de que entre los sindicalizados y empleados de confianza hay “terror” por la zozobra que generaron los despidos de personal la semana pasada.

García Almaguer dijo que el PAN tendrá cuidado de las formas, pues reconoció que en algunos casos sus contratos ya fenecieron, “garantizaremos que todas las voces de este Congreso sean escuchadas en todos los espacios”.

La respuesta de José Juan Espinosa

Al rendir protesta, el presidente de la mesa directiva, José Juan Espinosa Torres, señaló que se terminó un Congreso sumiso, por lo que ahora habrá separación de poderes y autonomía política, con un sistema de pesos y contrapesos sin que haya poblanos de primera y de segunda.

En su mensaje, sin mencionar un nombre en específico, dijo que el poder concentrado se convierte en tiranía, por lo que esos pesos y contrapesos harán que no se permita a nadie influir temor o represión, además de garantizar una adecuada fiscalización con transparencia para la rendición de cuentas del dinero público.

Advirtió que habrá resistencia y adelantó que se presentarán golpes bajos, resultado de la frustración y desesperación de quienes se sentían dueños y amos de Puebla. De este modo, Espinosa dijo que ha iniciado la cuarta transformación, y convocó a los poblanos, así como a las diferentes fuerzas políticas y al poder judicial a escribir juntos la nueva historia.

Espinosa Torres indicó que tampoco se puede dejar de ver la coyuntura política que vive el estado o ignorar que Puebla merece que el poder legislativo actúe con autonomía jurídica para salvaguardar la verdad del pasado 1 de julio.

“Hago un llamado al Tribunal Superior de Justicia y al Tribunal Electoral del Estado respetar el estado de derecho, pues sin democracia no hay estado de derecho y sin estado de derecho no hay patria”.

Defienden triunfo de Martha Erika

En la sesión del pasado sábado, la diputada Mónica Rodríguez Della Vechia, representante del Partido Acción Nacional (PAN), asumió el compromiso de trabajar sin descanso para alcanzar una sociedad más justa y una vida digna y equitativa entre hombres y mujeres, respetuosa de las diferencias y de la pluralidad, pero armoniosa de los ciudadanos.

La diputada sin mencionar a Martha Erika Alonso Hidalgo, destacó que los poblanos votaron por que hubiera un equilibrio de poderes con un sufragio diferenciado que tendrá que respetarse ya que la elección la ganó una mujer.

Asimismo, resaltó que ahora les toca servir desde este Congreso, decidir lo mejor que sea para Puebla y asentó que para el PAN ser mayoría o minoría en este Congreso nunca significó un “salvo conducto o un grillete”.

En representación de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), la diputada Olga Lucía Romero Garci-Crespo, sostuvo que hay incertidumbre sobre el más reciente proceso electoral, debido a que en nuestro estado se enraizaron las más arcaicas prácticas.

“Mientras que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación no de su fallo final, los diputados de Morena seguiremos afirmando que hubo un fraude en Puebla y nuestro legítimo gobernador es Luis Miguel Barbosa Huerta”.

En el Congreso de Puebla, indicó, se reafirma por primera vez la esperanza del cambio pacífico y profundo que nos conduzca por la continuidad del esfuerzo emancipador de un Poder Legislativo digno y cercano a la gente, es decir, nunca más un Congreso convertido en una Oficialía de Partes del Poder Ejecutivo.

Destacó que Morena y sus aliados tienen una mayoría legislativa legítima y cercana a la sociedad, la cual surgió de la esperanza de un cambio verdadero, por lo que asumen el compromiso de honrar el encargo, actuando en todo momento con probidad y apego a sus principios de no robar, no mentir y no traicionar.

Refirió que su agenda legislativa se enfocará en reducir la violencia, la inseguridad, que combatan la corrupción y muy pendientes del gasto que se realice en el Ejecutivo del estado y en cada uno de los municipios.

“Esperamos que a partir de hoy y para siempre, ningún poder quede subordinado. Esta Legislatura regresará la legitimidad a las leyes”, concluyó.

Llamado al respeto

La diputada del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Rocío García Olmedo, criticó las posturas de enfrentamiento que han adoptado las dos fuerzas mayoritarias en el Congreso y les recordó que son diputados para todos los ciudadanos.

Reprobó que el presidente de la mesa directiva José Juan Espinosa, de manera unilateral, haya anunciado que no acudiría a la ceremonia del grito y le recordó que él ya no representa a un partido político, sino al Congreso del Estado y esas determinaciones tienen que ser consultadas con sus pares.

Instó a que cada fracción parlamentaria asuma su responsabilidad y posición que ahora les toca asumir en la sexagésima legislatura