Aunque se empeñen en negarlo, la historia de la compra de publicidad en los medios impresos es un asunto totalmente discrecional y que se maneja con la vara inquisidora del nuevo sexenio.
Más allá de la carta aclaratoria que seguramente llegará a la redacción de Intolerancia Diario para negar el contenido de esta columna, las acciones demuestran que la publicidad gubernamental que aparece en los periódicos —salvo los tres consentidos del morenovallismo— y en algunos portales de internet, están sujetas al contenido de la información de esos medios.
En el caso de Intolerancia Diario y del portal informativo www.intoleranciadiario.com, queda claro que la poca publicidad que han recibido nuestros medios, está condicionada a los estados de ánimo del titular de la DGCS del gobierno del estado, o —en su defecto— a la “buena conducta informativa”, que es muy distinta a la política editorial de Intolerancia.
Evidentemente, cada gobierno es libre de enviar su publicidad al medio que más convenga a sus intereses, incluida la televisión, radio, prensa escrita y los medios alternativos; sin embargo, la postura del director de Comunicación Social fue muy clara cuando presumió la pluralidad con la que promocionarían las acciones de gobierno.
Pero vayamos al fondo.
Sin pedirla, en Intolerancia Diario recibimos publicidad del gobierno del estado a través de dos pautas distintas. Las llamadas órdenes de inserción contemplaban una serie de anuncios en distintos días de la semana.
En los dos casos, la publicidad fue cancelada tras la primera publicación, sin mayores explicaciones.
Veamos.
El miércoles 3 de agosto, la DGCS envió una orden de inserción por 2 días para la publicación de una plana a color, para que apareciera los días 5 y 6 de agosto.
En la página 13 apareció puntualmente la primera de ellas, y antes de la segunda publicación, llegó la llamada de la dependencia para suspenderla.
Quizá la primera plana de Intolerancia del 4 de agosto explique la cancelación.
“Moreno Valle gobierna como priista: Obrador”.


Probablemente en la carta aclaratoria de hoy, Sergio Ramírez niegue el móvil de esa cancelación, y puede argumentar que su dirección tiene amplias facultades para ordenar y cancelar publicidades a su simple arbitrio.
Sin embargo, en ningún otro medio se canceló la campaña, e incluso ésta se amplió en otros periódicos, a diferencia de Intolerancia Diario.
Por lo anterior, debo decir que entiendo perfectamente la forma discrecional con la cual contratan publicidad a los medios. Están en su pleno derecho.
Lo único que no se vale, es que canten a los cuatro vientos una pluralidad y apertura inexistente.
En nada me afecta si contratan o no a otros medios. Por modestos que sean, todos merecen mi respeto. Sólo espero que el nuevo gobierno no quiera vender un cuento pirata, y que reconozcan el boicot hacia los medios que mantienen posturas críticas.
Ellos que se dediquen a gobernar, nosotros a informar.
Por supuesto, con sus respectivas consecuencias.