Suponiendo que la versión de que el gobernador Rafael Moreno Valle sea cierta, en el sentido de que decidió poner tierra de por medio con el suspirante a la candidatura presidencial del PAN, Ernesto Cordero, debo concluir que el mandatario poblano se convirtió en víctima de su maquiavélico juego político.
De acuerdo con la columna de Arturo Rueda, este distanciamiento obedece a la presencia de Ana Teresa Aranda en el equipo de campaña en Puebla del delfín calderonista, lo cual evidencia que la aparente ruptura es más un berrinche que un asunto de fondo real.
Sin embargo, sea cual sea el motivo que pudiera originar tal rompimiento, tenemos que el hecho de haber quemado sus barcos con tanta anticipación, lo pueden dejar fuera de la jugada panista.
Parece mentira, pero la habilidad política mostrada por Rafael Moreno Valle en los tiempos de la sucesión de Casa Puebla, lo llevaron a conseguir acuerdos inimaginables y a pactar negociaciones con personajes impensables.
Ese olfato político, conjugado con la habilidad negociadora lo llevaron a cerrar filas con todos los grupos opositores a un gobierno que generó un sinfín de enemigos.
Sin embargo, esos atributos parecieran haberse empañado con la obtención del triunfo electoral del pasado 4 de julio.
Y es que de manera incomprensible, Moreno Valle decidió quemar las tres naves del panismo por un denominador común: las fobias personales.
De esta forma, lo mismo quemó el barco de Josefina Vázquez Mota por su añeja disputa política con Elba Esther Gordillo, que con Santiago Creel por la cercanía que mantiene con Humberto Aguilar y ahora se dice que con Ernesto Cordero por aceptar a Ana Teresa en su equipo de campaña.
Ver para creer.
Lo que anteriormente era pragmatismo puro, ahora es una guerra de caprichos y de fobias.
Solo una razón podría justificarlo, que la línea de Elba Esther hubiese sido para subirse a los otros dos barcos, el de Enrique Peña o el de Marcelo Ebrard.
Habrá que seguir de cerca los pasos del gobernador para descifrar sus movimientos políticos. Sobre todo, ahora que su relación con el panismo poblano no atraviesa su mejor momento.
De cualquier forma, la calentura política va creciendo y tratándose de una carrera presidencial, los errores suelen constar muy caros.
Veremos y diremos

Mucho ruido…
La falta de convocatoria entre los sindicalizados orilló a Israel Pacheco a acarrear parientes, amigos, “chavos banda” y golpeadores para realizar la marcha de ayer. También recurrió a las amenazas y la intimidación de los trabajadores para tener público que lo vitoreara en el mitin, realizado enfrente del palacio municipal.
Ahí, Israel Pacheco mostró falta de argumentos para convencer a sus seguidores, que se desquitaron con consignas en contra de la prensa. Al final, “dobló las manos” y aceptó sin chistar entablar mesas de diálogo que le propuso Iñigo Ocejo, secretario de Administración.