Este lunes el gobernador Moreno Valle desestimó las críticas que su gobierno ha recibido respecto a la creciente inseguridad en Puebla, argumentando que la administración anterior “maquillaba” las cifras relacionadas con esa materia.
Me imagino que para asegurar lo anterior, el gobernador debió haber escuchado al secretario de Seguridad Pública, Ardelio Vargas, quien seguramente intentó defender su ineficiencia culpando a quienes lo antecedieron.
¡Que no le mientan, señor gobernador!
Si de verdad quiere saber lo que en materia de seguridad acontece en su estado, lo invito a dejar por un momento el helicóptero y a todo el círculo de escoltas que lo rodean, para que deambule libremente por las calles y así pueda escuchar a los poblanos que diariamente sufren los peligros de un estado cuyos índices de inseguridad crecen como la espuma.
No lo culpo a usted, porque es evidente que con todo el aparato de seguridad que lo rodea le resulta imposible entender a todos aquellos que han sido víctimas de robos residenciales, de autos o asaltados; o comprender el sentir de las familias que han sido víctimas del secuestro de algún familiar, y mucho menos a quienes han sufrido la muerte de algún ser querido. Sin embargo, deshacerse por unos instantes del cerco de seguridad que lo protege le podría abrir los ojos, para ver la Puebla que hoy tenemos.
Me queda claro que estamos lejos de los infiernos que se viven en otros estados, pero también tengo claro que en apenas seis meses Puebla ha perdido parte de esa seguridad, y que ninguno de los habitantes de este estado quiere perder la tranquilidad a la que hemos estado acostumbrados.
Si el gobierno quiere justificarse, argumentando que vivíamos engañados por las cifras que “maquillaba” el marinismo, les puede servir de pretexto, pero lo que no se puede “maquillar” es el sentir de los ciudadanos que tienen claro que algo está pasando en Puebla.
Si algo puede moverse son las cifras oficiales, lo que no puede manipularse es la percepción social.
Y esa pone, en materia de seguridad, muy mal parado al gobierno morenovallista.
No se puede tapar el sol con un dedo.
¿Estamos?