Nueve meses después Actívate por Puebla montó otro show mediático para retirar la “Piedra de la Transparencia” que colocaron en la puerta del Congreso local.
Según la propaganda oficial, en un año de gobierno morenovallista la Ley de Transparencia pasó del lugar 27 del país a ocupar el cuarto. Los integrantes de Actívate por Puebla festinaron este “logro”.
La realidad contrasta con ese dicho, pues la opacidad sigue presente.
Transparentar la remodelación de Casa Puebla es una asignatura pendiente que a diputados locales e integrantes de Actívate por Puebla no les interesa.
A pesar de que la ley marca que este tipo de obras deben ser licitadas, hasta el momento desconocemos cuales son las constructoras beneficiadas y los montos.
Otra caso sin transparentar es el derroche financiero del gobierno del estado en la cuarta edición de la llamada Navidad en el Vaticano, que fue otra cosa que una promoción brutal de la imagen morenovallista en cadena nacional aprovechando uno de los días de mayor tele-audiencia de la empresa Televisa en el “Canal de las Estrellas”.
Otro caso es el derroche multimillonario con el pretexto del primer informe morenovallista.
¿Eso es transparencia?
Para Actívate por Puebla, sí.
¡Con qué poco se conforman!

Más pendientes
Otros de los pendientes más graves en la transparencia en la rendición de las cuentas públicas es la obligación del solicitante de acudir físicamente a las oficinas de la Comisión de Acceso a la Información (CAIP) para ratificar un recurso de revisión de respuestas de autoridades, aunque supuestamente está protegido el anonimato.
Incluso, los resultados del Índice del Derecho de Acceso a la Información en México (IDAIM) realizado por las organizaciones Fundar y Article 19, entre los atrasos destaca la necesidad de incorporar como sujetos obligados a los fideicomisos públicos, como el Órgano de Fiscalización Superior (OFS) del estado.
“La ley de Puebla falla en establecer que las autoridades tienen la obligación de notificar a los solicitantes el interés legítimo de reservar información. Asimismo, no prevé la imposibilidad de reservar información cuando se trate de la investigación de delitos de lesa humanidad ni prevé la imposibilidad de reservar información cuando se trate de la investigación de violaciones graves a los derechos humanos.”
¿Esto es transparencia?
Para el morenovallismo, sí.