Alguien le tiene que decir al secretario general de Gobierno, Fernando Manzanilla Prieto, que simple y sencillamente sus operadores le están fallando porque no es con gasolina como se apagan los incendios.
Y es que alguien al parecer no entiende que la vida es una rueda de la fortuna, que gira y gira de manera constante, y que a veces se está arriba y otras abajo.
Hoy los operadores del morenovallismo buscan desestabilizar al presidente municipal de Izúcar de Matamoros, Carlos Gordillo, quien cometió un pecado muy similar al que en su momento realizó también el depuesto edil de Acatzingo, Eliseo Zayas Jaén: oponerse a los santos designios del gobernador de Puebla.
El edil de Izúcar también arrastra sus pecados a cuentas, no es ninguna “perita en dulce” ni mucho menos, pero la zona estaba más o menos tranquila hasta que intereses ajenos a la zona comenzaron “misteriosamente” a desestabilizar al edil.
Hoy “misteriosamente también”, ya se habla de que el garrote político de la administración estatal, el Órgano Superior de Fiscalización —que encabeza David Villanueva Lomelí—, tiene lista la guillotina para pasar por las armas a Gordillo, el famoso doctor, que aún busca por todos lados llegar a un acuerdo para evitar que sea esta la segunda cabeza de un presidente municipal la que cae durante esta administración.
Lo malo para quienes hoy gobiernan en Puebla, es que en la vida se cosecha lo que se siembra y no es precisamente la ley del garrote la que mejores resultados da. Izúcar de Matamoros es la entrada a la Mixteca poblana, durante mucho tiempo sus habitantes fueron considerados de los más bravos, en la zona progresó la inseguridad y los secuestros durante mucho tiempo hasta que fue pacificada la región. En 1992 los habitantes de este lugar agrupados en el Frente Cívico Matamorense derribaron un helicóptero del entonces gobernador Manuel Bartlett Díaz, cuando buscaba aterrizar en el lugar.
Reitero, no es con gasolina como se apagan los fuegos pero, bueno, ya es cosa de cada quien cómo arregla los asuntos, lo cierto es que después no digan que nadie les dijo nada.

El affaire Gordillo
Y hablando de otro Gordillo, pero este de nombre Néstor, candidato de Acción Nacional a diputado por el distrito 12 con cabecera en Puebla, debo mencionar que todo ocurrió de la siguiente forma.
Néstor Gordillo y Blanca Jiménez acudieron a una entrevista pactada desde la semana pasada con la dirigencia municipal del PAN en Puebla capital al filo de las 14:00 horas, en Punto 10 Radio.
Ambos ocuparon sus asientos junto con el dirigente municipal del albiazul, Gerardo Maldonado. La entrevista comenzó con los dos candidatos a diputados y el dirigente municipal quien tomó la palabra, luego le siguió Blanca Jiménez quien comenzó a hablar de la ventaja que tiene en el distrito 9 con cabecera en Puebla.
Mientras Blanca Jiménez hablaba, Néstor Gordillo mandaba mensajes a través de su Blackberry, comenzó a ponerse nervioso, me hizo una señal de que no iba a hablar; yo no le entendí, volvió a pasarse la mano por la boca como en señal de “no habló”, tomó sus cosas y se retiró de la cabina, segundos después volvió a entrar y se llevó a Blanca Jiménez, quien no atinaba a dar crédito a lo que veía, pero que se fue con él.
Eso fue lo que ocurrió ayer en la cabina de Punto 10 Radio, ignoro por qué Gordillo asumió esa actitud o qué instrucción recibió.
Se presume que Gordillo y Jiménez estuvieron previo a la entrevista en una reunión en Casa Aguayo, pero no pude preguntarles a qué había obedecido su presencia en ese lugar.
Más tarde un operador me dijo que la reunión existió, pero tuvo que ver con el tema de la sectorización de la Sedesol y que la presencia de los dos exfuncionarios en este lugar tuvo que ver “con el intercambio de experiencias”.
Y sigo sin entender por qué se apanicó Gordillo.