¿Qué autoridad es la que debe regular la función de las empresas que prestan sus servicios a dependencias del gobierno del estado y del municipal?
Debido a que no existe regulación en Puebla, incluso en casi todo el país se dan prácticas monopólicas en áreas como Tránsito Municipal, Seguridad Vial del Estado, Comunicaciones y Transportes, donde para ocupar grúas de empresas privadas, estas cuentan con sus “marchantes” quienes les dan incluso un breve porcentaje de sus ganancias.
Otro de los negocios con grandes ganancias, a costa de contubernios entre autoridades y empresarios, son las funerarias. El negocio de los muertos es uno de los que no tiene control en su forma de operar, pese a que proporciona cuantiosas ganancias si tomamos en cuenta el número de personas que fallecen por día, ya sea por enfermedad, accidentes o por la violencia.
¿Sabía usted que hay hospitales, agencias del Ministerio Público y otras dependencias que ya se encuentran en la nómina de “empresario de la muerte”?
Anteriormente las funerarias López y Nava se “disputaban” los cadáveres en hospitales y agencias del Ministerio Público, cuando aún no existía una especializada, incluso hubo casos de secuestro de cadáveres con armas de fuego, y conste que no existía en este entonces grupos como “Los Zetas”. En Puebla una de estas empresas que merece una atención por ejercer un flagrante monopolio es Funerarias Cristo Rey, un negocio que “de la noche a la mañana” se extendió, claro, no como Valle de los Ángeles —donde materialmente “asaltan a los muertos”— pero se extendió por pequeños contubernios con funcionarios menores, como los de la Procuraduría General de Justicia (PGJ).
Y es que en la Agencia del Ministerio Público de Homicidios cuentan incluso con guardias que se encargan de “presentar sus servicios” a familiares de personas que hallaron un fin desagradable, lo mismo ocurre en las de Delitos Culposos. El negocio de los muertos requiere una atención especial que en los próximos días vamos a abordar.

Don Fulgencio, ¿jefe de jefes?
En la pasada entrega le comenté de Fulgencio Arriaga, quien es el encargado del cobro de las “rentas” que se llevan a los bolsillos funcionarios federales, del estado y del municipio con el próspero negocio de la prostitución en todas sus dimensiones.
¿Sabe usted cual fue la respuesta?
Le dijeron “no hagas caso, ponte a trabajar”.
Es lógico, el negocio de la trata en Puebla está más que controlado.
¿Se acuerda de reporte del negocio de la trata?

¿Miedo o qué?…
¿Por qué será que Luis Mora Velasco, flamante director de Normatividad Comercial, le tiene un amplio respeto y miedo a Fulgencio Arriaga Vega, “Don Ful”, dueño de un bar del norte de la ciudad de Puebla? No me pregunte si es el “Chabacano”. Además de ser representante de por lo menos 30 negocios con venta de bebidas embriagantes, de masajes que terminan en sexo servicio y en casas de mala nota.
Le comentó lo anterior porque la dependencia municipal en todos los operativos de revisión que ha realizado no se le ha ocurrido tocar uno solo de los negocios de “giros negros”, pese a que muchos de estos, por no decir todos, violan los procedimientos municipales, además de las leyes del estado y las federales. No me va a dejar mentir, en la mayoría de los bares hay mujeres que “fichan”, es decir, cobran como acompañantes y se toman las copas que “les inviten”, por lo que reciben una participación económica y si se trata de un sexo servicio el cliente tiene que pagar “la salida”, también se le conoce como “permiso”, lo que constituye al cuadro de la “explotación sexual”, en otras palabras: trata.
Existen muchas más violaciones a la ley que este tipo de negocios se pasan por donde no pasarían los nopales, pero no les hacen nada. La posible respuesta es que muchos aseguran que “Don Ful” recibe de cada dueño sumas diversas de dinero que van a parar a las manos de funcionarios del municipio. En otras palabras, “Don Ful” le “mata el hambre” a servidores públicos.
Otra posible respuesta es que “Don Ful” tenga hermanas, sea más grande y fuerte o conozca secretos de vudú.
¿Alguien se puede imaginar por qué los negocios de “Don Ful” no son molestados por el ayuntamiento?
Y si tienen la respuesta entonces comenten si será lo mismo en la Secretaría de Salud, Policía Ministerial, Procuraduría General de Justicia, además de la Federal, porque en todas estas dependencias ocurre exactamente lo mismo.

Nos vemos cuando nos veamos.