La barbilla siempre en alto, soberbio, arrogante y con un dejo de superioridad es lo que expresa siempre en público el gobernador Rafael Moreno Valle.
Las fotos no mienten, ni las casuales ni las posadas dejan de expresar esa actitud arrogante de un personaje que desde su llegada a Casa Puebla no ha perdido un instante para tratar de demostrar su condición de poder ante todos sus gobernados.
Sin embargo, el regreso del PRI a Los Pinos ha marcado los nuevos tiempos y las nuevas formas en la política nacional, en donde va quedando claro que el presidencialismo y el simbolismo sobre esa figura estará por encima de cualquiera que desdeñe la figura de Peña Nieto.
De ahí que el propio gobernador poblano haya tenido que asumir una nueva postura, subiendo incluso a su cuenta de Twitter una fotografía en donde se somete ante la figura de Enrique Peña Nieto.

La imagen lo dice todo y exhibe a cada uno en su justa dimensión.
“Señor presidente”, lo saluda sumiso el gobernador Moreno Valle, mientras Peña disfruta del momento y saluda desdeñoso y satisfecho al panista.
Esta vez el Señor de los Cerros dejó su investidura en Casa Puebla y se enfundó en su traje terrenal para rendir pleitesía al Señor de Los Pinos.
Lejos quedaron las imágenes sonrientes de Calderón con Moreno Valle, en donde ambos personajes disfrutaban del hegemónico poder blanquiazul.
Hoy, Peña les hará pasar las de Caín a los gobernadores de oposición, particularmente a quienes sueñan con pelear la Presidencia en 2018, que es el caso de los mandatarios de Puebla y Guanajuato.
Sobra decir que Moreno Valle deberá acostumbrarse a que —en las reuniones con el presidente— su fila siempre será la última, tal y como le sucedió en la toma de posesión, y ayer en la Sesión del Consejo de Seguridad Pública en Palacio Nacional.
Recientemente lo escribí —y hoy lo ratifico—, para los priistas la forma es fondo y no perderán la más mínima oportunidad para dejar en claro quién manda en este país.
Y eso, heredero directo del régimen y también como expriista, Moreno Valle lo sabe.
La foto habla, no resiste una análisis.