Exconvicto del Penal de San Miguel donde purgó condena por delitos contra la salud, Vicente Almazán Rodríguez es el nuevo jefe del trasiego y distribución de la droga conocida como heroína en toda la ciudad de Puebla y de municipios cercanos, opera desde el municipio de Atlixco donde es propietario de una residencia —en la zona del Cristo— y de un rancho antes de llegar a la zona de Izúcar de Matamoros, además de que cuenta con una fortuna que difícilmente podría justificar.
Vicente Almazán, cuenta con el apoyo de su hijo Efraín Almazán, su brazo derecho, además de decenas de distribuidores, sicarios, abogados y especialistas en “lavado de dinero”, se apoderó de la plaza de las drogas de toda la ciudad de Puebla, además de las dos Cholulas, con todo y sus municipios, de Atlixco, Izúcar de Matamoros, Huejotzingo, San Martín Texmelucan y otros; es considerado el capo que paga más sobornos a corporaciones policíacas municipales, del estado e incluso federales, además de funcionarios de los gobiernos municipales y estatales, estos últimos quienes persiguen e investigan delitos.
Pariente cercano de un sujeto apodado “El Indio”, alguna vez “el jefe de la plaza de la heroína en Puebla”, quien después de amasar una fortuna se dirigió al estado de Tlaxcala donde vigila negocios similares, Vicente Almazán se ha dedicado a contratar a distribuidores de la droga también conocida como “lágrima negra”, para que inunden del enervante toda la ciudad, contando con la complicidad de jefes policíacos que permiten su presencia en zonas tan exclusivas como Angelópolis, el mismo Centro de Convenciones, Teatro Principal, diversas calles del centro de la ciudad de Puebla —incluido el zócalo—, además de la zona de antros en el Barrio de los Sapos, la avenida Juárez, la colonia la Paz, además de los que se ubican en San Andrés y San Pedro Cholula, Cuautlancingo y otros más.
Almazán Rodríguez no solo distribuye considerables cantidades de heroína desde la ciudad de Atlixco, donde tiene su tolerado centro de operaciones, también lo hace desde la junta auxiliar de la Romero Vargas o Pueblo Nuevo y de los mercados Hidalgo, el conocido como “Hoyo Negro” o Unión, Independencia, Morelos, de la colonia La Loma, Revolución Mexicana y otras zonas donde abundan “pequeños” vendedores de heroína, que todos ellos le compran, sin en sus operaciones ilícitas intervenga la policía.

El chalán de chalanes
Samuel Méndez Sánchez, moreno, delgado, de unos 24 años de edad, de aproximados 1.65 de estatura, recientemente salido del Centro de Reinserción Social (Cereso) de San Miguel, es el encargado en la ciudad de Puebla de la distribución de la heroína e incluso de cocaína, su jefe directo es Vicente Almazán Rodríguez.
No tiene mucho que la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito del Municipio (SSPTM), relevó al comandante del Quinto Sector de la Policía Municipal Preventiva (PMP), este servidor público permitió que Méndez Sánchez, expandiera el negocio de la venta de las drogas. El actual comandante aún no se ha dejado sobornar, lo que ha provocado que el “narcomenudista” opere en las márgenes de antros o de zonas turísticas pagando sobornos a policías razos para que le permitan entrevistarse con viciosos e intercambiar droga por dinero.

Los otros chalanes
Así como Vicente Almazán opera desde la ciudad de Atlixco y en la “Plaza de Puebla” opera Samuel Méndez, (a) “El Moreno”, este tiene otros distribuidores, el primero de estos es conocido con el apodo de “El Dexter”, se llama Jordan, tiene un celular para contactar clientes, el 22 25 056859, puede ser ubicado cerca de la escuela Cobaep U-15, en una casa de dos pisos pintada de graffiti y con un anuncio de contratación de payasos.
Julio N, este puede ser contactado a través del teléfono 6 47 48 99, lo ubican en el bulevar Puebla de Bosques de San Sebastián, junto con un tercer “chalán”, “El Chori” con teléfono 22 25 487002, quienes venden la droga del “Moreno”, todos los puntos de la ciudad de Puebla, anteriormente nombrados.

Solo falta que a la policía “la lleven de la mano”
Toda la información aquí escrita es parte del seguimiento de grupos de padres de familia, de vecinos que se organizan desde la ciudad de Atlixco a la de Puebla, para combatir a un grupo de delincuencia organizada poblano que se ha colado con capos mayores de las drogas provenientes presuntamente de Guerrero, de donde llega la heroína de manera principal y la cocaína.
Temerosos por la complicidad de corporaciones policíacas con el narcotráfico, decidieron probar suerte y enviar parte de la información que han acumulado para demostrar que en Puebla si está ocurriendo algo muy grave, y en espera de una respuesta que no sea de promesas o de declaraciones al vació sino de acciones conjuntas y directas contra el crimen organizado.

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