Expertos en la materia electoral, los operadores políticos del nuevo gobierno federal tienen una clara radiografía del escenario poblano para la elección intermedia de 2013.
Con diagnóstico en mano, los priistas se preparan para obtener resultados positivos en el primer domingo de julio, donde el principal objetivo no es la ciudad capital, sino la obtención de la mayoría en el Congreso del estado, para lo cual trazaron una línea crítica para contrarrestar la embestida del aparato morenovallista.
Veamos.
Aunque hasta el momento las aspiraciones presidenciales de Moreno Valle no son vistas en Los Pinos con gran preocupación, ya que estos lugares los ocupan Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera, Margarita Zavala y Andrés Manuel López Obrador, en el PRI tienen en la lista incómoda a los gobernadores de Puebla y Guanajuato quienes cuentan con una marcación personal para evitar que crezcan sus posibilidades.
En esa lógica, la elección de 2013 le abre la oportunidad al PRI para que el Señor de Los Cerros termine comiendo de la mano del gobierno federal, toda vez que si el PRI logra 21 diputaciones de las 41 que conforman el pleno del Congreso del estado, de ellos dependerá la aprobación de las cuentas públicas morenovallistas.
Irónicamente, el capricho político del gobernador de haber extendido el período legislativo a 4 años 8 meses, le dará a estos diputados la facultad de revisar los gastos del gobierno estatal y maniatar las ambiciones de Moreno Valle.
En resumen, los priistas saben que hoy tienen en sus manos la oportunidad de arrebatarle la omnipotencia al ambicioso gobernador poblano, quien se jugará la vida el próximo mes de julio.
De esta forma, el morador de la residencia de Los Fuertes prepara su propia elección de Estado, en donde cuenta con el control del Instituto y el Tribunal Estatal Electoral, además de un ejército que echará a andar con todo el respaldo de la estructura gubernamental.
Sin duda, será una sangrienta guerra de estructuras, donde la llegada de los delegados federales emanados del tricolor buscará equilibrar la capacidad operativa de los funcionarios estatales, quienes tienen bajo resguardo los padrones del Seguro Popular y el Programa Oportunidades, entre otros.
No es casual que la conformación de las delegaciones federales se haya convertido en un reparto para los grupos priistas de Blanca Alcalá, Jorge Estefan, Juan Carlos Lastiri y el del poderoso secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
Ha trascendido que habrá delegaciones para todos los grupos políticos del PRI, para así comprometerlos y evitar nuevas rupturas.
Es un hecho que el CEN del PRI se ha planteado que en la designación de las candidaturas a las diputaciones se le dará prioridad a los aspirantes mejor posicionados y que no tengan compromisos con el gobernador.
Sobra decir que para cumplir el objetivo de ganar la mayoría en el Congreso, la capital jugará un papel preponderante, toda vez que representa siete de las 21 diputaciones requeridas.
Así que los rumores sobre una negociación en donde la capital vaya a ser para el PRI y el Congreso para Moreno Valle es una auténtica tomada de pelo.
En 2013 todos van por el pastel completo, a costa de lo que sea.
¡Que Dios los agarre confesados!