El municipio de Guadalupe Santa Ana se ubica a unas tres horas de la capital de Puebla, en el Distrito Judicial de Acatlán de Osorio, entre Las Palomas y Los Amates.
Una carta en poder del reportero detalla una serie de asesinatos como consecuencia de ajustes de cuentas que tienen que ver con desvió de fondos y por mantener “la plaza” del “narcomenudeo”.
En este municipio de cerca de 5 mil habitantes, la presidencia municipal en los últimos años ha estado en manos de una sola familia: los Herrera Lucero, y a lo largo de este tiempo se han registrado violentos asesinatos, ninguno de estos esclarecido por la Procuraduría General de Justicia (PGJ) por diversas razones; una, la corrupción que ha prevalecido en los cuerpos policíacos, entre ellos la Policía Ministerial del Estado (PME), la Estatal Preventiva e incluso la Policía Federal.
Francisco Othón Herrera Lucero es el jefe de esta temible familia; cuando fue presidente municipal de Guadalupe Santa Ana en el periodo de 2008 a 2011 se hizo acompañar de pistoleros, entre estos dos de la región de Ilamancingo, además de otros sicarios, quienes han sido señalados como autores de múltiples crímenes, entre estos el del expresidente municipal de este lugar, Aulo Arsenio Herrera Cortés, quien el 12 de agosto de 2010 fue hallado sin vida —con un disparo de arma de fuego en la frente— en las inmediaciones de la comunidad de La Angostura donde tenía su domicilio. Este hombre fue presidente municipal en dos ocasiones, en los periodos 1981-84 y 1990-93.

Los dueños de Guadalupe Santa Ana
Rebelino Alejandro Herrera Martínez fue presidente municipal de Guadalupe Santa Ana en el periodo de 2005 a 2008, luego su padre Francisco Othón Herrera Lucero fue el presidente en el periodo 2008-2011 y su hijo hubiera ostentado este mismo cargo, si no es que lo investigan por el autorrobo de más de un millón de pesos de las arcas municipales.
Esta familia es dueña de una cuantiosa fortuna y, por extraño que parezca, nunca han sido investigados, además le comento que el próximo candidato para suceder al actual presidente Romárico García Barrales es nada menos que Rebelino Alejandro Herrera Martínez.

Los crímenes sin aclarar
No tiene mucho, en la zona de Guadalupe Santa Ana fue hallado sin vida Manuel González “El Chimpa”, un peligroso sujeto muchas veces visto escoltando a Francisco Othón Herrera, vinculado con diversos asesinatos hasta el momento no aclarados.
“El Chimpa” fue hallado en la barranca de la población de Amatitlán de Azueta, quienes lo mataron primero lo ahorcaron y después le dieron un balazo en la cabeza.
Los móviles de la muerte de este hombre son muchos: resaltan que abandonó a su mujer para irse a vivir con la hija de esta, tomando en consideración que esta mujer es la sobrina de Othón Herrera; la segunda es que “sabía demasiado”.
Entre los asesinos pueden estar miembros de su misma gavilla, ya que al momento de ser hallado su cadáver este no presentaba huellas de violencia, lo tomaron por sorpresa; además, horas antes de que apareciera muerto confió a uno de sus familiares que iba a ver a un amigo para que lo pasara “al otro lado”, y es que presentía que “las cosas estaban calientes”.
“El Chimpa” apareció como sospechoso en las muertes de Luis Vivar, quien tenía su domicilio en el barrio de San Rafael la Paz. Quintiliano Guzmán, quien tenía 75 años de edad y que estuvo relacionado en la muerte de un comandante de la policía municipal, además de un juez de Paz, tíos de Othón Herrera. El expresidente Arsenio Herrera. Luis Peláez, un distribuidor de droga, que al parecer le debía dinero a Francisco Othón Herrera.
También estaba implicado en la desaparición de Santa Vivar Ramírez, vecina de Guadalupe Santa Ana, quien fue reportada como desaparecida.
Reportes llegados a la redacción de Intolerancia Diario revelaron que Santa Vivar estaría implicada en negocios de drogas y que habría sido “levantada” por miembros del crimen organizado.
Santa tenía un guardaespaldas, Omar Saavedra, quien nunca fue interrogado por la policía, además de que Omar y “El Chimpa” eran “socios del mismo trabajo”.
Santa tuvo alguna vez relación sentimental con Rebelino Alejandro Herrera, hijo de Othón Herrera y próximo candidato a la presidencia de Santa Ana.

¿Se acuerda de Rebelino Alejandro?
El señor Rebelino Herrera cuando fue presidente municipal, se le ocurrió denunciar que “en un asalto” le robaron más de un millón de pesos que el gobierno federal le había entregado para construir infraestructura y repartir ayuda entre los habitantes de esta población.
El asalto fue denunciado ante el Ministerio Público de Acatlán de Osorio; las investigaciones subsecuentes no le beneficiaron porque se descubrió que se trataba de un “autorrobo”, sin embargo las indagatorias se estancaron porque llegó el cambio de presidente municipal y ¿quién cree usted que se quedó con el cargo?
Nada menos que Francisco Herrera Lucero, padre de Rebelino Herrera. Exacto, el del “autorrobo”.
Este reporte llegó por medio de una carta enviada por José Vargas Bravo, quien en forma “desinteresada” desnudó a los dos dignos personajes de la desaparecida revista de Los Agachados de Rius, señalando además que los elementos de la Policía Municipal de este lugar le propinaron una fenomenal golpiza tras descubrirlo cuando filmaba un video del reparto de tinacos de agua, cemento, varilla, láminas, lechones y dinero a quienes avalaron como su candidato a Rebelino Herrera.
Le comentó que José Vargas —al respecto— presentó denuncia por el delito de lesiones intencionales y abuso de autoridad, y de acuerdo con lo que el afectado dice, el expediente “se perdió”.
Y lo que falta por contar.
Nos vemos cuando nos veamos.