Pasan los años, pasan las elecciones, pasan los candidatos y Andrés Manuel López Obrador sigue siendo un factor importante en la vida política de cualquier rincón del México “moderno”.
Seguramente AMLO jamás vivirá en Los Pinos ni la talentosa Beatriz Gutiérrez Muller será la primera dama de este país, pero con toda certeza seguirá siendo la piedra en el zapato de muchos políticos, entre ellos el Señor de Los Cerros.
“No podía ser de otra manera”, dijera el quintacolumnista.
AMLO y RMV tienen una esencia distinta.
Aunque animales políticos ambos, uno de ellos ideó una república amorosa, mientras que el otro fantaseó con un reino decorado por el mismísimo Midas.
En una de esas ironías, características de la política nacional, el actual gobernador emerge al poder gracias a una alianza con la izquierda pese a la oposición lopezobradorista.
A tres años de distancia todo indica que la figura del “caudillo socialista” será un dolor de cabeza para el gobernador poblano, quien verá constantemente a López Obrador en la principal plaza pública del estado convocando al voto de castigo en contra del amoral mandatario.
Si bien es cierto que el PAN tiene apalabrada una alianza electoral con el PRD, no se puede desdeñar el peso de Andrés Manuel en un amplio sector que ve en el eterno aspirante presidencial a un líder moral.
Es tal la animadversión de AMLO hacia la figura de Moreno Valle, que el tabasqueño parece estar dispuesto a hacerle el trabajo sucio al PRI con tal de menguar la alianza armada desde Casa Puebla, al grado de incluir a su ahijado político, José Juan Espinoza, como candidato de su partido a la alcaldía de la capital.
Para fines prácticos, José Juan se convertiría en el Maurer moderno, con el respaldo absoluto de López Obrador y de una buena parte de la estructura federal.
Lo sucedido ayer en la visita pejista a la Ángelópolis es un simple anticipo de lo que será el discurso en cada acto de Movimiento Ciudadano en la próxima campaña.
En este momento será difícil medir el impacto que tendrá el factor AMLO en la elección del primer domingo de julio, pero con lo cerrada que se espera la contienda, dos, tres o cinco puntos pueden ser la diferencia.

Los excesos del otro informe
Sin lugar a dudas, los últimos tres gobiernos estatales se han caracterizado por tener a tres presidentas del DIF totalmente entregadas a la noble labor social que implica trabajar en favor de las familias y los niños de Puebla.
Socorro Alfaro, Margarita García y ahora Martha Erika Alonso, cada una a su estilo, han dedicado su tiempo para mejorar las condiciones de vida de las familias a través de los recursos humanos y materiales que tiene el DIF.
Sin embargo, en este gobierno se ha abusado de la publicidad de la primera dama poblana, a quien vemos y escuchamos hasta tres veces en cada corte de radio y televisión, con la justificación legal de su segundo informe de actividades.
Me parece que estos excesos resultan siempre contraproducentes y empañan la labor de la señora Alonso, a quien le están dando un trato de candidata.
Sólo espero que no sea esa la verdadera razón.