Los relatos de alcohol pueden ser muy elocuentes cuando el personaje nombrado es conocido en la sociedad o bien ocupa un cargo de responsabilidad en este gobierno donde “lo mejor está por venir”.
Y en esta ocasión, una “parranda” dejó información que no se puede desperdiciar.
Dos personajes del departamento de Comercio Exterior, que pertenece a la Secretaría de Finanzas, se pasaron de tragos y empezaron a hablar “hasta por los codos”, de acuerdo con una elocuente carta llegada a esta columna.
Lo primero que debería de saber la Contraloría del Estado es que el director de Comercio Exterior, Elías Córdova, se ha dedicado a vender ropa “de marca”, de la confiscada a diversos puntos del vecino estado de Tlaxcala, utilizando para tal fin a dos de sus subordinados, Javier Azael Angulo Balam y Randi Pérez Pérez, y le comento que esto no se sabría si no es porque estos mismos personajes lo divulgan cada vez que se emborrachan, como anécdota “chusca”, que refleja la corrupción que prevalece en ese departamento y que parece que a nadie le importa. Claro que quien permite que se mueva esta mercancía es el encargado del recinto fiscal, Israel Castro Fuentes.

Regalan a la SSP ropa con brote de chinches
Otra de las “gracias” que han hecho estos servidores públicos, y que les ha parecido digna de comentar en sus pláticas de borrachos, fue la del pasado 14 de diciembre, cuando este departamento realizó una donación al DIF y a la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSP), que tiene que ver con la ropa que es confiscada por haber ingresado al país sin cubrir los requisitos legales, incluso los de sanidad.
Resulta que la ropa regada, que debió haber quedado en manos de familias pobres, incluso de policías del estado, estaba infectada con un brote de chinches, y la “menos peor” estaba en mal estado.
Aún no se sabe qué familia recibió tan “loable beneficio”, pero sí se sabe que estos dos personajes se dan unas divertidas platicando de cómo su jefe se burla de los poblanos de escasos recursos, a quienes les hicieron creer que “lo mejor les había llegado”.

La otra mercancía asegurada, para los regalos navideños
Los relatos siguieron. De la ropa y contrabando asegurado por Comercio Exterior, se dijo que ya habían recibido la orden de donar todo lo bueno: ropa, artículos eléctricos, entre otras cosas, que fueron llevadas al sótano, y fueron recibidas por personal de Víctor Manuel Arceo, quienes le dieron la oportunidad de la primera selección, por lo que se llevaron todo lo bueno y lo demás fue empacado para los regalos de navidad para el personal de la Subsecretaría de Finanzas.

Elías Córdova, un tatota
Usted debe recordar escenas de películas como El Agente 007, Cara Cortada y El Tirantes. Esto viene “a colación” porque quienes hicieron favor de enviar un mail sobre los excesos y abusos que ocurren en la Dirección de Comercio Exterior, a cargo de Elías Córdova, también anexaron una singular fotografía donde aparece este personaje, posando desde su escritorio con una impecable camisa de vestir, con todo y corbata, una pluma Mont Blanc, además de una sobaquera que deja ver la culata de una pistola escuadra.
Le comentó que actualmente es una preocupación en todo el país la circulación indiscriminada de armas de fuego, a grado tal que las leyes en materia de Violación a la Ley General de uso de Armas de Fuego se han incrementado en sus penas.
Nadie, absolutamente nadie puede portar un arma de fuego si no cuenta con el permiso correspondiente de la Secretaría de la Defensa Nacional, ni siquiera un funcionario de primer, segundo o tercer nivel.
Las armas que porta el personal de corporaciones policíacas se encuentran registradas en batería para cada una de las corporaciones, y no hay excepciones especiales, la ley es la ley, y se presume que en Puebla “nadie puede estar por encima de la ley”.
Si don Elías Córdova ostenta un cargo público que nada tiene que ver con la prevención o combate al delito, ¿qué hace armado?
¿Quién se lo permite?
¿Para quién trabaja?
La segunda parte de esta carta se la comento en la siguiente entrega.

Nos vemos cuando nos veamos.