El día de ayer el rector Enrique Agüera decidió convocar a sesión de Consejo Universitario para el próximo viernes.
La razón es obvia: solicitará licencia al cargo de rector, para estar en condiciones de contender por la alcaldía poblana.
Sin duda, la firmeza en la decisión de Agüera deja en claro que el viernes quemará sus naves, sin que exista camino de retorno a la UAP.
La determinación del rector nos hace pensar en dos hipótesis:
1. Que recibió la señal divina.
2. Que confía en su amplia ventaja electoral.
Yo me quedó con la suma de las dos.

Otra obra faraónica sin proyecto
El Señor de los Cerros quiere que Puebla tenga un Museo de Arte Barroco y, aunque carezca de un proyecto realmente sustentable, ya empezó a mover sus piezas para llevarlo a cabo, pese a quien le pese.
El asunto es que su incondicional, el expresidente panista Felipe Calderón dejó etiquetados recursos de Banobras por 500 millones de pesos a fondo perdido para ese capricho, y sobretodo la lucrar políticamente en un año eminentemente electoral.
Sin embargo, la operación Calderón-Moreno Valle está en riesgo, ya que al parecer carece de proyecto ejecutivo. Y, por ello, el morenovallismo busca que el Congreso del estado firme un cheque en blanco en la sesión extraordinaria de este miércoles, con el argumento de que será un arquitecto japonés el que elaborará la obra.
La realidad es que la amenaza del gobierno federal de que el dinero se puede perder hizo que se enviara una iniciativa de último momento al Congreso del estado para que otorgue el aval, pero sucede que el documento que se entregó por parte de los funcionarios de Finanzas a los diputados está incompleto.
Ayer, tras la posición del PRI de exigir la información, la Secretaría de Finanzas se sacó de la manga un análisis donde se habla del esquema de los PPS, y con supuestos montos que se manejarían con los Proyectos de Prestación de Servicios (PPS) a 20 años por 650 millones de pesos, que —pese a lo que digan— son deuda disfrazada pues deben pagarse con el gasto corriente.
Los diputados ayer no vieron el proyecto en sí, sólo datos, y hubo quienes aseguraban que ni siquiera está el proyecto ejecutivo, y que es parte de la herencia de Felipe Calderón, quien le pagó hasta el último año de su administración los favores recibidos en 2006.
Ahora qué dirían los maestros del barroco si supieran que un japonés va hacer el museo para albergar su arte, sólo tendría de barroco la actitud de los funcionarios que piensan en lo faraónico, pero nada que ver con la tradición de los poblanos.
Veremos en qué queda todo esto.