Don Filomeno Sarmiento, presidente municipal de Cuautlancingo, tiene mucho que explicarle a sus gobernados por qué al faltar pocos meses para que culmine su administración municipal, la ciudad de más de 55 mil 400 habitantes se ha visto sometida por la delincuencia, desde el crimen organizado hasta los atracos perpetrados por menores de edad guiados por consumados delincuentes.
Deberá explicar por qué no atacó las recomendaciones de la Comisión de los Derechos Humanos contra elementos de su Policía Municipal por haber incurrido en faltas y abusos.
Deberá explicar por qué su policía permitió que se establecieran casas de seguridad y centros de operaciones del crimen organizado dedicados al robo de hidrocarburos, a grado tal que este municipio adquirió un tercer lugar en casos de robos a Pemex y donde se establecieron bandas que se disputaron la plaza, a grado tal que uno de estos tiroteos dejó como saldo cuatro muertos y el mismo número de detenidos.
Tendría que acudir a las unidades habitacionales y decirles “que no pasa nada” cuando es en estos puntos donde se reportan dos asaltos por día.

Hospedaje de delincuentes
Muchos de los vecinos de la región de Cuautlancingo han sido testigos del desfile de vehículos lujosos donde se transportan sujetos desconocidos que portan armas de grueso calibre y que se pierden en las zonas residenciales sin que los policías municipales realicen siquiera el intento o la “finta” de tratar de perseguirlos.
Para nadie de los vecinos del municipio de Cuautlancingo es extraño que su zona se haya convertido en corredor de las drogas, como la heroína, que en juntas auxiliares como en Sanctórum operen distribuidores de este enervante considerado el más peligroso para quienes lo llegan a utilizar.
Pero lo más grave es que la Policía Municipal haya permitido el incremento de venta de drogas, de robos de vehículos, de atracos, porque de verdad se espera que sólo se trate de complacencia y no de contubernio.

De los desechos a la inseguridad
En marzo de 2013, un periódico local público la siguiente denuncia:
“Aunque usted no lo crea, en pleno centro del municipio de Cuautlancingo existe un foco de infección e inseguridad que mantiene en jaque a la población.
”Se trata de la barranca ubicada sobre la calle Margaritas, entre 5 de Mayo y 16 de Septiembre, un sitio que lejos de albergar las aguas residuales, luce cundido de basura y desechos orgánicos e inorgánicos como llantas, desechables, escombro, muebles viejos, así como animales muertos.
”Cuando llueve, mire, hasta ni podemos pasar por todo de aquí de la barranca que está muy feo, vienen olores muy malos y en lo particular yo pido que, exijo, aquí ahora al presidente (municipal, Filomeno Sarmiento Torres), que pues nos arregle esta calle de Las Margaritas, esto es la calle Margaritas y vea cómo estamos”, dijo una habitante del lugar, Carmen Medrano.”
”Incluso, este cuerpo natural sirve como refugio para algunos maleantes que aprovechan la falta de alumbrado público para atracar personas, abusar de ellas, graffitear paredes y drogarse a plena luz del día.
”Mucha inseguridad, no tiene mucho, como un mes, que vinieron a tirar a una señora porque la querían violar, entonces se la trajeron desde por allá y la iban a tirar, agarraron al que la traía pero pagó la fianza y ya pagó, pero hay mucha inseguridad, según el presidente (municipal) dice que va a arreglar y está igual, vea cómo está todo bien feo”, señaló otra pobladora, Dolores Sarmiento Hernández.
“A pesar de que en innumerables ocasiones los habitantes de Cuautlancingo han externado su preocupación al presidente municipal, Filomeno Sarmiento, éste muestra oídos sordos y simplemente mantiene abandonado el primer cuadro de la localidad.
”Nuestros gobernantes deben tener voluntad, deben tener capacidad y deben de asumir su responsabilidad y sus cargos como tales, porque cuando un gobernante no termina su periodo y anda nada más como chapulín, brincando de puesto en puesto, éstos son los resultados, ellos bien y nosotros como ciudadanos seguimos estancados porque a ellos lo único que les interesa es andar haciendo política cada que hay elecciones y no trabajar por la comunidad”, aseveró un ciudadano de Cuautlancingo, Adán Pasten.
“Ante esta situación los ciudadanos del municipio, ubicado en la zona metropolitana, exigen atención de sus autoridades o de lo contrario —dijeron— tomarán medidas drásticas”.
Hasta aquí la nota.
“Hasta cuándo.”
Nos vemos cuando nos veamos.