De verdad, un servidor espera que la movilización por parte elementos de la Policía Ministerial del Estado (PME) en la zona de Plaza Solé, que se ubica en calzada Zavaleta con la Recta a Cholula, para que la detención de un presunto asaltante a cuentahabientes, identificado como Joel Aveldaño Olmos, de 31 años de edad, rinda los frutos que se esperan y que no vaya a ocurrir que este sospechoso termine a disposición del Ministerio Público por “portación de objeto prohibido y cohecho”, como acostumbran cuando no pueden justificar una detención, sobre todo cuando uno de los agentes ministeriales soltó dos balazos para obligar a que este hombre se detuviera.
Las justificaciones del director de la PME, Juan Luis Galán Ruiz, de que el detenido “puede ser” responsable de atracos a cuentahabientes porque iba a bordo de una camioneta Voyager, “que ha sido vista en estos delitos”, se antoja extraña, sobre todo si todos saben que en estas felonías los delincuentes se movilizan principalmente en motocicletas y vehículos compactos, amén de que entre sus pertenencias no le hallaron ningún arma de fuego, aunque no se descarta que de repente “le aparezca” una navajita de la que los agentes guardan entre sus pertenencias, “por si acaso”.
Lo cierto de esta detención, donde se notó un verdadero nerviosismo por parte de los agentes —que ya no soportan los gritos y mentadas de su jefe—, es que todos están desesperados. Imagine, lector, que si usted está dentro de un vehículo fuera de una plaza comercial y ve que una bola de “gorilas” se le viene encima con armas en la mano, vestidos de civiles, pues de a perdido se baja corriendo, y más si escucha que le avientan dos tiros, y le pregunto: ¿si éstos hubieran venido armados?
La pregunta es por qué el reporte dice que cuando los dos ocupantes de la Voyager vieron a los agentes, éstos se bajaron y corrieron, lo que indica que el operativo no fue planeado, les cayeron como “pandilleros”, ¿y si hubieran estado armados?
¿Dónde están los agentes que en un abrir y cerrar de ojos cumplían una orden de aprehensión o desarmaban a un sospechoso?
¿Dónde está la verdadera Policía Ministerial?

Hablando de desesperados
Facundo Rosas Rosas, nuestro secretario de Seguridad Pública del Estado, el del fólder con logros “del año del caldo”, es otro desesperado en busca de algún brote de suerte de la Policía Estatal para que su imagen no se siga “achicharrando” en los ámbitos políticos y sociales, para que no sigan pidiendo su renuncia, porque le podría salir lo contrario que a Amadeo Lara Terrón, el secretario de Seguridad Pública municipal, que su presidente le cubrió la espalda, en medio de campañas políticas donde el tema sobre la mesa es la inseguridad con la que viven los poblanos.
Rosas Rosas se adelantó en salir en una entrevista a las dos de la madrugada, aprovechando como tema que apareció, o mejor dicho, que al fin hallaron el vehículo en el que escaparon los dos que asesinaron a un universitario y que no era una camioneta Voyager, y de paso dijo que “no pasa nada”, que las medidas de seguridad para evitar estos robos son “lentas pero seguras”, nadie le preguntó cuántos muertos debe haber para que estas medidas terminen de cocinarse.

¿Usted sabe a qué le teme Eduardo Vázquez Rossainz?
El titular del Centro de Respuesta Inmediata (CERI), el que se encarga de vigilar que las cámaras de seguridad funcionen bien, el que nunca ha dicho que para que una de estas cámaras cambie de posición requiere de 45 segundos, cuando un vehículo pasa frente en ocho, lo que significa una lenta, pero lenta respuesta.
Con las bendiciones de su jefe, Amadeo Lara Terrón, el secretario de Seguridad Pública y Tránsito del municipio reunió a reporteros de la fuente para decirles que “nadie se debe preocupar, la delincuencia no los ha rebasado”, y para adelantar que ya entregó los videos del asalto donde un universitario fue asesinado y se sintió satisfecho.
Pero más cuando volvió a reunir a los reporteros para informarles que ya había sido localizado un vehículo utilizado en un asalto y homicidio, aunque sea sólo eso, que aparezca un automóvil; “el gol de honor”, dijeran los “goleados”.
Pero si en verdad no pasa nada, ¿por qué tiene para su “protección” a seis elementos de la Policía Municipal? ¿Por qué lo deben proteger?
¿Por cuidar cámaras?
Tal vez los uniformados lo protegen para que nadie le vaya a robar el Rolex de unos tres mil dólares, con el que apareció en la conferencia de prensa.
Eso sí, con su camisa azul.
Nos vemos cuando nos veamos.


Rolex en conferencia de prensa.