Ya está, de aquí en adelante el combate contra los asaltantes de cuentahabientes está totalmente resuelto. Don Facundo Rosas Rosas, el secretario de Seguridad Pública del estado, tras varios días de “arduas” reflexiones, seguidas de investigaciones a fondo, de noches sin dormir, ya descubrió “las entrañas” de las organizaciones dedicadas al asalto a cuentahabientes, otras palabras y como dijera Brozo: “la neta de los asaltos”.
Y una vez concluidas las “reflexiones”, donde seguramente el exfuncionario federal con un dudoso pasado, y todo su equipo, se tuvo que haber sometido a ayunos forzosos, a noches sin dormir, y llegaron antes que nada a la conclusión de que todos los poblanos desconocíamos: “que la mayoría de los delincuentes que asaltan a cuentahabientes provienen de grupos foráneos”.
“Fiuu…” Entonces estamos salvados, los delincuentes sólo vienen de paso y se van, menos mal, un servidor pensaba que vivían en Puebla. De verdad gracias, sólo falta que les coloquemos un letrero en las entradas al estado: “Se prohíbe la entrada a asaltantes foráneos”. Al final “en Puebla no pasa nada y todos los delitos son hechos aislados”.
Por cierto, el comunicado de prensa dice más respecto a los asaltantes de cuentahabientes:
Que son grupos de tres o más, que identifican a la víctima desde el interior del banco y que después lo siguen, que utilizan para los robos vehículos compactos o motocicletas —ojo, Policía Ministerial, motocicletas o compactos, no Voyagers—, que abandonan en el sitio del atraco, aunque le faltó decir que los “novedosos” procedimientos policíacos llevan a localizar el vehículo abandonado tres días después y todavía convocan a los reporteros.
Y después de la cadena de asaltos a cuentahabientes, que del mes de abril a la fecha han dejado el saldo de tres muertos y heridos, entre ellos un sacerdote, a quien le dispararon en el rostro, la información que debe tranquilizar a los poblanos es que la Secretaria de Seguridad Pública del estado (SSP), la del municipio y hasta la Ministerial, han asegurado motocicletas y vehículos que han participado en este tipo de delitos, menos mal, aunque lo más importante sería la detención de los asaltantes.
Con tantas cámaras de seguridad, con tantas patrullas, con tantos “pavoneos”, ya debieron detener a uno de estos maleantes y aún no pasa nada, sólo otro boletín de prensa con lo mismo que todos los poblanos sabemos.

Estrategias personales
A decir verdad, las empresas bancarias son las que al final no pierden nada, ni credibilidad durante los asaltos a cuentahabientes.
En las sucursales bancarias se maneja poco dinero, ni siquiera el suficiente para que un delincuente se arriesgue.
Del dinero que es retirado o ingresa a estas instituciones no corre para estas empresas ni un pequeño riesgo, es más, si el asalto ocurriera dentro de una sucursal bancaria ésta no está obligada a reingresar el efectivo, como consecuencia de un seguro que debería existir, éste se aplica sólo si el dinero ingresó a la caja con comprobante y todo, pero esto no ocurre, y conste que sí han ocurrido atracos dentro de las sucursales.
En los bancos ya no hay policías armados, de ser así, entonces se correría el riesgo de un enfrentamiento donde las víctimas podrían ser cualquiera, incluso un cliente, y esto tiene que ver con una indemnización. Por eso cuando ocurre un asalto a un cajero, el dinero que se pierde no les afecta, se puede recuperar porque está asegurado, entonces, ¿por qué preocuparse porque a uno de sus clientes lo despojen de su efectivo?
La gran mayoría de los asaltos a cuentahabientes ocurren lejos de las sucursales bancarias, por eso no les importa lo que está ocurriendo.
Las “estrategias”, que dice don Facundo Rosas Rosas van a coordinarse con instituciones bancarias, sólo va a servir si se impone un seguro al dinero que sus clientes están retirando, esto los llevaría a cuidar a quien dejan entrar a la instituciones y a poner en orden a cajeros y empleados que podrían estar implicados.
De otra forma, a los señores banqueros la seguridad de sus clientes les vale madre.
Nos vemos cuando nos veamos.