No tiene mucho, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) “presumió el huevo” al informar la consignación de un exagente del Ministerio Público por el delito de peculado, tratándose de un funcionario que se embolsó 65 mil pesos de un pago de reparación del daño; hasta presentaron la foto.
“Nadie debe estar por encima de la ley”, les faltó decir.
Y no faltaron quienes cuestionaran no sólo a la PGJ, sino a la Contraloría del estado, porque no se les ha ocurrido investigar los bienes que poseen principalmente los funcionarios de la dependencia que procura justicia.
Entre los funcionarios que debieron haberse enriquecido durante esta administración de gobierno se encuentra el director de la Policía Ministerial del Estado (PME), Juan Luis Galán Ruiz, quien llegó procedente del Distrito Federal no con muy buenas cartas de recomendación y sí con una ambición que lo ha hecho propietario de una casa que tiene un valor de poco más de tres millones de pesos.
La carta enviada a esta columna resalta que los principales “logros económicos” del funcionario provinieron de un jefe de grupo de esta misma corporación, quien se encuentra encarcelado, pero que se hizo cargo de establecer “rentas” para que pudieran operar miembros del crimen organizado dedicados al robo de hidrocarburos y, una vez que se “amarraron” estos compromisos y otros más, decidieron “sacarlo de la jugada” y “guardarlo” en el penal de San Miguel.
Otro de los que puso efectivo en el escritorio de Galán Ruiz fue un exagente proveniente del Distrito Federal, de apellido Olmos, quien se hizo cargo de “poner en cintura” a malandros para avisarles “quién era el nuevo jefe”, este personaje también fue recluido en el Cereso de San Miguel. Él fue detenido en la caseta de vigilancia de San Martín Texmelucan cuando regresaba a Puebla a bordo de una camioneta con reporte de robo, además de una credencial falsa que lo identificaba como comandante de la Policía Ministerial de Puebla, incluso el mismo procurador Víctor Antonio Carrancá ordenó una investigación al respecto, que nunca fue cumplida.

Propiedades a investigar.
La carta llegada al reportero dice entre otras cosas: “En la ministerial estamos hartos que nosotros los agentes, jefes de grupo y comandantes, se nos llame rateros, corruptos y huevones”; además, añaden: “Todas estas palabras son del director Galán Ruiz para dirigirse hacia sus subordinados”.
Lo descrito indica la total antipatía que el personal, en su mayoría, de la Policía Ministerial del Estado tiene contra su jefe y contra dos funcionarios más de la corporación, Rafael Cortés Medellín y un tercero al que sólo identifican como Zuno, de quien también se dice es el verdadero amigo del procurador.
La misiva describe a Galán Ruiz como un policía sin experiencia que llegó a Puebla con las manos vacías y que se va a ir con muchas riquezas, “bien cargado”.
Los inconformes sugieren que se investigue cómo con su sueldo de director de la Ministerial pudo comprarse un vehículo Volkswagen tipo Beetle, modelo 2013, versión turbo, con serie 3vwv46at0dm631174, emplacado el 12 de noviembre del 2012 y que su última actualización fue el 10 de enero del 2013.
¿Cómo con su salario se hizo de una casa valuada en tres millones de pesos, ubicada en una lujosa zona residencial de Cholula, de la que está pagando letras de más de 300 mil pesos al mes?
Tantos gastos tiene el director de la Ministerial que ha obligado a que se dupliquen sus entradas, por ejemplo, ya pide más del 50 por ciento de las ganancias que salen de la revisión de vehículos y los negocios que de esto emanen.

Cuentas claras
Es necesario que la Contraloría del estado investigue la veracidad de esta denuncia, que se aclaren los bienes de un personaje con un pasado incierto, a quien de la noche a la mañana le confiaron un cargo tan importante como la investigación y persecución de delitos.
Es necesario “destapar cloacas” cuando en el estado se cierne la presencia del crimen organizado, cuando Puebla se encuentra en medio de una guerra de carteles y está dejando de ser una “zona cero”, como ocurrió en administraciones gubernamentales pasadas, cuando los “capos” de las mafias sólo vivían en Puebla, pero no hacían negocios.
Nos vemos cuando nos veamos.
 


Juan Luis: Los odios de la Ministerial a su director.