El dictamen emitido por la PGR en los últimos días del mes de 2010 desestima los ataques emitidos por Javier Lozano Alarcón, quien evidentemente desconocía la existencia de esa investigación, la cual irónicamente fue realizada en los tiempos del calderonismo.
Para la mala suerte de Javier Lozano, el dictamen que hoy publica Intolerancia Diario fue firmado por la exprocuradora Marisela Morales, con quien compartió gabinete en el sexenio de Felipe Calderón.
Sin duda, el vocero terminó exhibido al exigir una investigación de la PGR contra Enrique Agüera, sin saber que esta dependencia no sólo ya la había realizado, sino que hasta lo habían exonerado.
Habrá que ver si, en su defensa, el senador panista cuestiona el trabajo de Marisela Morales, con quien terminó el sexenio, ambos como funcionarios del primer círculo calderonista.
Lo que es una pena es que personajes como Javier Lozano piensen que, por haber pisado por unos años las grandes ligas de la política, puede vernos como aldeanos y venir a sorprendernos con ruedas de prensa, sin mayores elementos jurídicos que una simple sospecha o corazonada.
Por lo pronto, el vocero quedó evidenciado como una versión moderna del tristemente célebre voz-cero morenovallista.
 
La exoneración de la PGR
Remontémonos al 2010, cuando se inició un ataque brutal en contra del rector de la UAP, a quien se le acusó —a través del Punto de Partida de Denise Maerker— de haberse enriquecido de manera inexplicable.
De esa arremetida mediática se inició una investigación de la Procuraduría General de Justicia, la cual se enfocó en diversas propiedades, negocios familiares, sociedades, cuentas de banco y sus ingresos profesionales.
Tras las averiguaciones que realizó la Unidad Especializada de la PGR, se concluyó que no había elementos para poder iniciar ninguna acción legal en su contra, por lo que el expediente fue archivado como asunto concluido.
Hasta ahí la información oficial.
A tres años de distancia de la embestida en contra de Enrique Agüera, vale la pena reflexionar sobre la autoría intelectual de esa guerra.
Quien haya ordenado esos ataques seguramente no sabía el favor que le hacía al hoy candidato del PRI a la alcaldía.
Sin imaginarlo, le ayudó a solventar todos sus pendientes, dejándolo libre de los ataques que hoy podrían ser el motivo de una derrota.
Seguramente los lectores pueden tener un sospechoso de esa campaña en contra del exrector.
Quien quiera que haya sido, le terminó allanando el camino a Enrique Agüera, quien parece estar vacunado ante estos ataques que en su momento lo pusieron en jaque.
Cómo cambiaron las cosas de 2010 a junio de 2013.