Resulta recurrente que en Puebla la oposición y los medios de comunicación locales —salvo algunas honrosas excepciones— guarden silencio ante las constantes arbitrariedades del gobierno morenovallista.
Los que sí están pendientes de los abusos del Señor de los Cerros son los medios nacionales, que constantemente dan cuenta de los excesos del gobierno poblano.
Un medio de comunicación que últimamente ha documentado con todo profesionalismo las tropelías del morenovallismo es el portal de noticias Reporte Índigo
Ayer volvió a exhibir los negocios turbios de Moreno Valle con su amigo Armando Prida. Aquí reproduzco algunos segmentos del reportaje.
 
Rafael Moreno Valle está decidido a construir su parque de diversiones.
Primero fue una enorme rueda de la fortuna de 400 millones de pesos, y ahora su nuevo proyecto es un teleférico que costará 200 millones.
Esta obra también la realizaría la empresa AyPP Constructores, de su amigo Armando Prida Huerta, a quien le ha dado contratos por más de 700 millones de pesos en lo que va de su gobierno.
Sin embargo, actualmente la obra ha sido suspendida por afectar monumentos históricos y, en lo que parece ser con la intención de salvaguardar al constructor y operador político, Moreno Valle mantiene la información del teleférico bajo reserva en la plataforma del Infomex, lo que incumple con la Ley de Transparencia. 
Esta ley aclara que desde el inicio de la ejecución de una obra, los gobiernos están obligados a dar a conocer sus aspectos básicos al público. 
En este caso no fue así y el Congreso llamó a cuentas al secretario de Transportes de la entidad, Bernardo Huerta, para saber a quién se entregó la obra.
En su comparecencia, el funcionario respondió a los legisladores que el teleférico correrá a cargo de la empresa Bartholet Maschinenbau AG (BMF) con sede en Flums, Suiza.
Pero no hay ninguna información pública que confirme o pruebe las declaraciones del funcionario estatal.
Y sí hay un amparo interpuesto por la empresa AyPP de Prida Huerta (571 / 2013), en contra de la decisión del INAH de suspender la obra por afectación a los monumentos históricos.
Amparándose en las excepciones establecidas en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública de la entidad, Moreno Valle mantiene en discrecionalidad el proyecto.
Y bajo esa discrecionalidad, se niega a dar a conocer la licitación que se autorizó y a quién, para construir el teleférico, que consideran un medio de transporte.
Pero no es la primera vez que reserva la información de sus obras emblemáticas, ya lo ha hecho en otras ocasiones.
Aunque su secretario de Transportes aseguró que será una firma europea la que realice el proyecto, en la entidad se dice que el asignado volverá a ser Prida Huerta.
(…) 
Derriba patrimonio histórico.
En octubre de 2012 iniciaron los trabajos de construcción del teleférico, y a Moreno Valle no le importó derribar la milenaria Casa del Torno, patrimonio histórico del Barrio del Artista, en la ciudad de Puebla.
El objetivo era unir los dos kilómetros que separan los fuertes de Loreto y Guadalupe, con las inmediaciones del Centro Histórico.
De lograrse, el proyecto sería el segundo teleférico más largo del país, pero ahora enfrenta un litigio por no haber sacado los permisos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Sin embargo el gobierno de Moreno Valle continuó  los trabajos, pese a la evidente afectación a los monumentos históricos.
El INAH no tuvo más remedio, ante la respuesta sorda a sus llamados, que interponer el pasado 9 de enero una demanda en contra del mandatario estatal y quien resulte responsable, por trasgredir la Ley Federal de Monumentos.
Moreno Valle no pudo presumir su obra emblemática en abril, cuando inició el Tianguis Turístico en su entidad.
A la fecha se han construido parcialmente  tres torres metálicas y dos bases de concreto, destinadas a ser las estaciones de transferencia para el teleférico.
Dichos pilotes amenazan las porciones más emblemáticas de la zona de monumentos históricos de la ciudad de Puebla, que comprende el cerro de Acueyametepec y los Fuertes de Loreto y Guadalupe.
 
¿Y la oposición, y los grandes gurús del periodismo poblano?
Simplemente hacen mutis.
No cabe duda que hasta para ser oposición se necesita estilo.