Las más grandes de las aberraciones que se puedan dar en una elección se ha dado en Puebla, en la que será recordada como la contienda política más inverosímil que se recuerde.
Por increíble que parezca, la inminente elección de Estado que presenciáremos el próximo 7 de julio en Puebla ha caído en actos ridículos de quienes debieran darle nivel a la contienda.
Así las cosas. Mientras el presidente del Instituto Estatal Electoral —supuesto árbitro de la contienda— demuestra que es un ignorante del código en la materia, una docena de plomeros morenovallistas salen libres, pese a haber sido detenidos infragranti distribuyendo propaganda “negra” en contra del candidato opositor.
En el colmo del cinismo, unas horas después de que se hizo pública la detención de estos presuntos delincuentes electorales, Pablito Rodríguez Regordosa ofreció una jugosa recompensa para quienes entreguen pruebas de operadores repartiendo propaganda “negra”.
En estricto sentido, Pablito debió pagarle a quienes detuvieron a la docena de operadores, toda vez que nunca precisó si tenía que ser propaganda en contra de los candidatos de Puebla Unida o si también entraban en la recompensa quienes atacaran a los de la coalición 5 de Mayo.
Es evidente que las iniciativas de Pablito están muy lejos de la inteligencia y muy cerca de la candidez.
Créanme que este personaje me genera serias dudas sobre su extraño proceder. Cada vez que lo escucho no sé si habla y propone por ingenuidad o por carencias neuronales.
Me imagino que desde sus tiempos escolares, Pablito era uno de esos niños a los que sus compañeros le preguntaban: ¿por qué no puedes ser un niño normal?
 
Árbitro… ¡la porra te saluda!
No es para menos que después del exabrupto del presidente del IEE se exigía su inmediata renuncia.
¿Se imaginan ustedes a un juez que no conozca los principios generales del derecho?
Pues resulta que el consejero presidente del IEE no sólo desconoce la ley, sino que además inventa criterios para la aplicación del código electoral.
Armando Guerrero me hizo recordar aquella frase de Pedro Armendariz Jr. cuando en la película La Ley de Herodes le dice a Damián Alcazar: “Pinche Vargas, cambiaste la Constitución”.
De un plumazo, el titular del IEE de plano cambió el código, se inventó la figura de la declinación de los candidatos y hasta repartió sus votos.
Y ese señor será el árbitro de la elección.
¡Estamos fritos!