Una vez más el diputado Héctor Alonso Granados sacó a relucir la bipolaridad enfermiza que lo caracteriza. Justo cuando en el pleno del Congreso local se discutía la reforma al Código Electoral para que los poblanos que viven en el extranjero puedan votar para elegir gobernador a partir de 2018 y las bancadas de Acción Nacional y del PRI estaban enfrascados en la discusión legislativa, nuestro personaje abrió la boca y quiso ser la estrella del momento y robar cámara.
Y claro que lo logró. Sus señalamientos fueron realmente de risa. Sin mayor meditación, espetó: “Señores, yo no me subo a su fiesta y, así como lo he hecho en otras ocasiones, voy a hacer una crítica, porque no estoy de acuerdo, tal y como no estuve de acuerdo, como cuando se aprobó La Célula, que fue respaldada por medios de comunicación marinistas como los intolerantes”.
Vaya barbaridad.
El diputado local dice que votó en contra de La Célula. Para su desgracia, Alonso Granados no era diputado local en tiempos del marinismo: él llegó a la Legislatura por ser esbirro del morenovallismo.
Pero su perorata no paró ahí. 
Más adelante mencionó que el medio millón de personas de su distrito no está de acuerdo y por eso iba a votar en contra, porque se protege al migrante pagándole un costoso voto cuando hay otras necesidades. Y para eso sólo mencionó a dos o tres vecinos que supuestamente le dijeron que no les gustaba, ese fue su argumento más sólido.
Fue tal el tedio que provocó, que la mayoría de los diputados tuvo el gesto de querer bajarlo de la tribuna, para evitar que el diputado del Panal dijera más barbaridades.
Fueron tan ridículos sus argumentos que el diputado priista Alejandro Oaxaca en tres minutos lo dejó callado. Y eso ya es decir mucho.
Pero el protagonismo de Alonso fue más allá. En el pleno solicitó un panteón para San Francisco Totimehuacán. “Hoy que tenemos un muerto, la mamá de un diputado, hay que ver que necesitamos invertir en panteones”.
Vaya sensibilidad, por respeto no mencionamos de quién se trataba, pero ayer mismo se efectuó el funeral.
Ese es el estilo de legislar de este diputado del Panal. Afortunadamente, este individuo ya se va y, lo mejor, no lo quisieron en la planilla de Puebla Unida.
De la que se salvaron los poblanos.