Por alguna razón que usted y un servidor desconocemos el gobierno de Puebla tenía previsto que el estado, a partir de las elecciones del 7 de julio, se “iba a calentar” a grado tal que echaron mano hasta del personal administrativo de la Policía Estatal Preventiva (PEP) para “combatir los disturbios” que se iban a generar por protestas en casi todo el estado por elecciones “amañadas”, donde se denunció la compra de votos, la presencia de grupos “gangsteriles” y toda una serie de abusos y de excesos donde la coalición Puebla Unida llevó la delantera en este tipo de menesteres.
Y le comento lo anterior porque en un correo llegado a esta columna se denunció que la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), por conducto del director de la PEP, Óscar Alejandro Santizo Méndez —quien despacha desde el Distrito Federal—, uniformó a empleados administrativos, carentes de toda preparación como policías preventivos y mucho menos para “controlar motines” durante el día de las votaciones y los subsecuentes, poniéndolos en riesgo de que pudieran ser agredidos en una “zacapela”.
Pero además de que los enviaron a realizar un trabajo por el que no fueron contratados no les dieron ni casco ni espinilleras para su protección, simplemente los concentraron en el patio a las 13 horas del día 10 de julio y los enviaron a distintos puntos del territorio poblano a enfrentar protestas tras la jornada electoral del 7 de julio, además de que el mismo subinspector de Operaciones Policiales, Raymundo Soto Sánchez, sin agradecerles haber realizado trabajos que no les corresponden y por los que no está preparados les ordenó que se retiraran y en forma burlona les dijo que cuando los administrativos se van “él todavía sigue trabajando”.
 
Un policía acreditable se llevaría cerca de 31 mil pesos cada mes 
Para que nuestro amigo lector entienda mejor, la molestia de los empleados administrativos de la PEP es que un policía de los “acreditables”, que está “súper capacitado” para atender todo tipo de casos que tienen que ver con la seguridad pública, tiene un salario mensual de aproximados 13 mil pesos mensuales, más una compensación que va de los 5 a los 15 mil pesos y, si faltaba más, otra compensación de 3 mil pesos por riesgo de trabajo, mientras que a los administrativos y a los policías que no tienen este beneficio les siguen pagando el mismo miserable salario, además de que —como ocurre en la Policía Ministerial del Estado (PME)— “les jinetean su bono de 600 pesos mensuales” y otra “ayudadita” de 250 pesos que tampoco les entregan.
El motivo por el cual utilizaron a los empleados administrativos de la PEP —a los que se les conoce como “fuerza administrativa de la Policía Estatal Preventiva”— es porque al director Santizo Méndez se le ocurrió uniformarlos y todos pensaron que era porque se trataba de mejorar la imagen y no de tener a la mano “esquiroles” para “trabajos sucios”.
 
La SSPE compró a líderes de policías inconformes 
Y si usted pregunta por qué esta protesta los afectados no la han llevado al gobierno de Puebla es porque, además del temor a alguna represalia, ya saben que no les van a hacer caso y que van a mandar a la basura —archivo muerto— sus peticiones de que no sean utilizados como “golpeadores”, cuando su trabajo es administrativo, además de que la petición de la mejora de salarios, del pago de sus bonos y del mejor trato lo van a mandar a la basura como ocurrió el pasado lunes 27 de mayo, cuando personal de la PEP y administrativos solicitaron lo anterior, además del respeto a sus jornadas laborales.
Lo que pasó con esta protesta es que los inconformes que se autoproclamaron líderes del personal fueron llamados a la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE), donde les dijeron que “dejaran de hacer su desmadre” y en pago —soborno— los iban a nombrar “jefes de bases de operaciones” donde ellos quisieran, y muchos de éstos ostentan sus nuevos cargos.
En la misma carta entregada a esta columna, los inconformes, de manera textual, dicen: “Apelamos a las autoridades que se han ufanado de que Puebla ese un estado seguro, quienes protegemos a la sociedad aun a costa de nuestra propia vida, en cada enfrentamiento. Somos policías que percibimos un salario miserable en comparación con el que ustedes perciben detrás de su escritorio.
”¿Será que están esperando a que el León ruja como nunca antes ha rugido?
”Por ahora solo nos mantenemos en espera de que a más tardar el 30 de julio se nos haga entrega de la ayuda de útiles escolares para poder hacer frente a este gasto, dado que en casi 3 años el costo de las cosas se han incrementado considerablemente menos nuestro salario.”
Hasta aquí la carta.
Nos vemos cuando nos veamos.