Por su cercanía con los estados de Tlaxcala y Veracruz, el territorio poblano se ha convertido en una zona no sólo de paso, sino también de operaciones del crimen organizado dedicado a la “trata” de personas y a la prostitución.
Las mismas mujeres que han sido rescatadas de las mafias de la prostitución, las más recientes de los “antros” ubicados en la zona del Distrito Federal, han señalado haber sido contactadas en Veracruz por sujetos oriundos de Tlaxcala, principalmente de Tenancingo y de San Pablo del Monte, y que han sido trasladadas a Puebla, donde son “convencidas” y después trasladas a diversos puntos del territorio mexicano, principalmente en la frontera norte e incluso en diversos puntos de los Estados Unidos.
Estas mafias que utilizan el territorio poblano como zona de paso y de operaciones emplean “casas de masaje” y moteles para ocultar a las mujeres, y las obligan a prostituirse, además de que en esos lugares cuentan con todo lo necesario para tenerlas encerradas y vigilarlas.
Estas “casas de masaje” o zonas de prostitución, como la que fue desactivada tras un operativo donde intervino la Procuraduría General de la República (PGR) en el 110 de la 12 Poniente y que no es la única de la zona, ya que son protegidas por las mismas autoridades poblanas, llámese del municipio o del estado, a través de “rentas” mensuales que van de 10 mil pesos a cifras superiores.
Uno de los recaudadores de estas rentas, de acuerdo con reportes llegados a esta columna, es quien se dice presidente de la Unión de Hoteles y Moteles de Puebla, Gustavo Ponce de León, quien en realidad dentro de esa organización tiene como única función ser “el pararrayos” de los dueños de hoteles y moteles y anexas cuando se trata de un muerto en el interior, de un asalto o de un delito que se cometa por personal o clientes; en otras palabras, es sin ser abogado el que por medio de “cochupos” y “dádivas” evita no sólo escándalos, sino que realmente se conozca lo que ocurre en negocios como “casas de citas”; algo así como que “te pago y no ves ni escuchas”.
Ponce de León es quien se encarga de la protección de “casas de masaje” y de todos los negocios clandestinos, porque en Puebla no existe permiso para la prostitución, llevando las “cuotas” de los dueños de estos lupanares y donde no se descarta que se perpetre el delito de trata, aunado al tráfico de drogas y otras felonías más.
Pero, además de Gustavo Ponce de León, quien se ha convertido en una especie de prestanombres, existen otros personajes que entregan sus “rentas” a nombre de otros negociantes de los “sexo servicios”, como el mismo presidente de los dueños de bares, apodado “Don Fulgencio”, quien entrega fuertes cantidades de dinero para que bares y negocios que funcionan por la mañana-tarde no sean molestados. ¿O será que nadie se ha dado cuenta de que después del mediodía hay bares en el centro de la ciudad y en sus alrededores que funcionan como botaneros y que realmente operan como prostíbulos?
¿Por qué nada más de noche?
 
Los antros para menores 
Si en verdad las autoridades poblanas están preocupadas por que se vulneren las leyes poblanas o federales en materia de “trata”, de prostitución y, lo más importante, de corrupción de menores, ¿por qué no han prestado atención la los “antros” que se ubican cerca de instituciones escolares, donde menores de edad son materialmente enganchados para que tomen cervezas y licor hasta embrutecerse?
Nada más sobre la 3 Oriente, de donde inicia el bulevar 5 de Mayo hasta la 20 Sur operan al menos ocho “antros” que abren desde el mediodía, antes de que terminen las clases de preparatorias, bachileratos y universidades ubicados en esa misma calle.
Sujetos vestidos de meseros y escoltados por otros con toda la facha de guaruras se paran en las esquinas de ese corredor de la 3 Oriente, del barrio de Analco hasta la colonia Azcárate, donde entregan tarjetas de “invitación” únicamente a estudiantes, a quienes invitan a “la botana”, que no es otra cosa que platos con chicharrones rancios, lo mismo que cacahuates, para quienes se tomen una o dos “caguamas” por cabeza que ofrecen al “dos por uno”.
¿Qué acaso al ayuntamiento de Puebla no le interesa el “paisaje urbano” de la 3 Oriente? Escuelas y “antros” para medio universitarios que apenas cumplieron 18 años, además de menores.
Como si la credencial de elector fuera “la llave” para convertir a un estudiante en un alcohólico.
¿De a cómo es la “renta”?
Nos vemos cuando nos veamos.