El “Cumplo o me voy”, que fue el discurso del gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle desde su campaña, es un pendiente sin cumplir a la mitad de su mandato.
El autoritarismo, la mezquindad y la imposición han sido un sello característico de la administración morenovallista.
Obras de ornato, accidentes, proyectos fallidos llevados a cabo a la fuerza, sin beneficio real a los poblanos, irregularidades y un incremento en la inseguridad, han sido el factor de los caprichos de quien gobierna al estado de Puebla.
Puentes vehiculares sin planeación plagados de errores técnicos, con graves afectaciones a ciudadanos y hasta accidentes, fueron el sello morenovallista de estas obras.
Daños al patrimonio edificado de la ciudad catalogada por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad, amparos y juicios, también son el distintivo de la actual administración estatal.
Y lo más grave, tal vez, son las malas decisiones tomadas para el combate a la inseguridad, lo cual en el último año colocó a Puebla como la quinta entidad más insegura del país.
A tres años de distancia, el “Cumplo o me voy” sigue siendo una frase de propaganda, sin un sustento real.
Hasta el momento, las obras puestas en marcha sólo sirvieron para la foto, en la practica poco o nada contribuyeron a mejorar las condiciones de vida de los poblanos, tal es el caso de los puentes que no lograron dar solución al caos vehicular que se vive en la ciudad y sólo crearon “cuellos de botella” que hacen la circulación más caótica.
En enero de 2012 una trabe de 30 metros de longitud del viaducto Zaragoza se desplomó frente a Plaza Loreto; la empresa encargada de la obra fue GH Anderl Consulting and Construction S. A. de C. V. y la ejecución tuvo una inversión de 486.5 millones de pesos.
La trabe que se desplomó provocó daños a la estructura, así como a los comercios ubicados cerca de la obra.
La vialidad de 3.42 kilómetros incluyó un puente de 1.1 kilómetros, con un ancho de 25 metros, a fin de contar con tres carriles de circulación por cada sentido.
Pese a que especialistas criticaron la obra, ésta siguió sin atender las recomendaciones para modificar el proyecto.
Los urbanistas adelantaron en su momento, que la obra sería muy costosa pero sin grandes beneficios viales a los ciudadanos.
Durante su ejecución se cometieron diversos errores. En primer lugar, que este puente no tiene comunicación con otras vialidades para desahogar el tráfico vehicular a otras zonas.
Además, que se trata de una serie de puentes: dos elevados y uno deprimido en una vía, lo cual no cumple con las funciones vehiculares de esta zona de la ciudad.
El 14 de marzo de 2013 se registró un nuevo desplome de una columna provisional de varilla de un viaducto de 550 metros de longitud del puente vehicular Carlos Camacho Espíritu, ubicado en bulevar Valsequillo y Héroes del 5 de Mayo, mismo que tuvo una inversión de 315 millones de pesos.
A pesar de lo anterior, hoy en el tercer informe las cifras serán diferentes a la realidad.
Veremos y diremos.